«Como resultado de las investigaciones, hemos logrado identificar a seis sospechosos del crimen. De estos, tres son los más importantes. Ahora nos encontramos esperando el informe de los laboratorios respecto a las pruebas conseguidas en el iglesia», agregó Garnica.
Sin embargo, el representante del Ministerio Público no reveló la identidad de los presuntos criminales. Garnica adelantó que su oficina espera que hasta el fin de semana se tengan los resultados de las muestras de huellas y otras pistas recolectadas en el templo de la población lacustre.
Según una comisión del Ministerio de Culturas, los antisociales sustrajeron 14 láminas de plata que recubrían diferentes secciones del altar mayor de la Basílica, que se encuentran alrededor de la urna de la Virgen de Copacabana. El crimen se realizó el 6 de agosto.
Pese a que el robo mostró las deficiencias en la seguridad del templo, este permanece solitario y sin seguridad, tras la partida de los cientos de fieles que llegaron desde el Perú para la fiesta de la Virgen, que se celebra justo el 6 de agosto.
La Razón comprobó que, tras el incidente, no se ha aumentado la presencia de personal de seguridad en el lugar. Alrededor de las 7 de la noche del jueves, la iglesia estaba abierta al público.
La sala del altar mayor, presidida por la Patrona, la Virgen de la Candelaria, se encontraba completamente vacía: no había fieles, ni personal eclesiástico o de seguridad. Uno de los sacerdotes de la iglesia, René Vargas, reconoció que sólo la urna de la efigie de la Virgen cuenta con un sistema de alarma y que no se tienen serenos ni guardias.






