Después de las bombas (editorial La Hoguera) es un libro apocalíptico. Los nuevos cuentos del cochabambino Gonzalo Lema nos envuelven en un universo futurista cargado de pesimismo existencial, de ausencia y enojo de Dios, de gente experta en causar dolor. Viajeros que no regresan a la tierra, mujeres que paren jirafas, atletas-robots con corazones que explotan en mil pedazos, cielos rojos: es el mundo posnuclear de Chaly.
Lema construye un futuro sombrío para seguir hablando de la vida, la muerte y el amor, sus tres heridas abiertas. Y por supuesto, del olvido que todo lo puede.
Como toda recopilación de relatos, hay subidas y bajadas. De las catorce narraciones, una de ellas vale todo el libro: es Un mundo nuevo. Lema nos tiene acostumbrados a plasmar su pesimismo a rajatabla en su famoso detective Santiago Blanco; el regreso al “creador” y a un género como la ciencia ficción en su rama de distopías nos hace perder a un excelente narrador de género negro-policiaco para sorprendernos —no tan gratamente— en unos escenarios donde el autor no se siente a gusto. Espero que el regreso del equipo de sus amores a los escenarios principales ahogue esa mala creencia de que la tierra será siempre un lugar triste y doloroso.
Ricardo Bajo es periodista.






