La NASA hizo estrellar dos pequeñas sondas en la Luna, después de meses recopilando datos en una órbita alejada kilómetros de la superficie lunar, informó la agencia espacial. “No se registró una gran explosión. Su tanque de combustible está vacío y tenían el tamaño de un lavarropas”, aseguró el director del proyecto, David Lehman, del Laboratorio de Propulsión por Reacción.
Las sondas Ebb y Flow fueron programadas para finalizar su descenso controlado a una montaña del polo norte lunar sobre las 18.28 del lunes (hora boliviana). En ese momento, ambas chocaron con la superficie lunar a una velocidad de 1,7 kilómetros por segundo.
Misión. Desafortunadamente, la NASA no pudo fotografiar el impacto porque la región se encontrará a oscuras en el momento de la llegada. Las sondas fueron destruidas después de estar trabajando con unos niveles muy bajos de combustible y desplazándose muy por debajo de la órbita.
Las sondas generaron el mapa de gravedad de mayor resolución jamás captado de un cuerpo celeste, lo que ayudará a proporcionar un mejor conocimiento de cómo la Tierra y otros planetas rocosos en el Sistema Solar se formaron y evolucionaron, según la NASA.
Las dos sondas estuvieron enviando información alrededor de la Luna desde el 1 de enero comenzando con una altitud media de 55 kilómetros sobre la superficie lunar y descendiendo, más tarde, a alrededor de 23 kilómetros para tener una perspectiva más cercana.






