Un hombre de 57 años murió congelado en un frigorífico de la morgue del hospital en Pskov en Rusia. Una autopsia realizada días anteriores reveló que la persona todavía estaba viva y solo había estado inconsciente.
Tras ocurrir aquello se abrió la investigación para determinar a los responsables de lo ocurrido. La responsabilidad recaería tanto en el personal de la morgue, del médico y de la enfermera del hospital, según un reporte de actualidad.rt.com.
El psicólogo criminal Mijail Vinográdov señaló a los medios locales que la ley establece que un individuo declarado muerto debe permanecer durante un tiempo determinado en un lugar a una temperatura adecuada para la supervivencia, ya que en el caso de haber sido considerado fallecido erróneamente “podría volver en sí o dar señales de vida”, aseguró el experto.






