La exhumación de Pablo Neruda para determinar si fue asesinado se realizó ayer en apenas una hora y sus restos fueron después trasladados a Santiago de Chile para ser analizados.
La labor fue corta gracias a que el tiempo y las condiciones fueron mejores de lo que se esperaba y a que el féretro del poeta chileno, fallecido en 1973, estaba separado del de su esposa, muerta en 1985.
Tras la rotura de la urna y el análisis con rayos equis, los restos fueron enviados a la sede en Santiago del Servicio Médico Legal (SML), dijo a los periodistas el director de este organismo, Patricio Bustos.
Bustos indicó que lo más importante en los análisis será encontrar la presencia de tóxicos para probar si el poeta fue asesinado y se lamentó de no contar con fichas clínicas o biopsias que, según dijo, “podrían haber ayudado a avanzar en el ámbito pericial y judicial”.






