El resplandor, las coronas, el orbe, la media luna, el cirio y el canastillo de la Virgen de Copacabana, sustraídos la madrugada del lunes, son parte del patrimonio cultural del Estado, un aspecto que los hace invaluables.
El historiador Pedro Querejazu explicó que “el patrimonio no tiene valor económico, su valor es artístico e histórico. En cuanto se pone un precio éste sirve para trivializar las cosas. Las joyas de la Virgen eran únicas, son productos culturales y no del mercado”.
Teresa de Aneiva, historiadora de arte, coincidió: “El patrimonio no se avalúa, pierde su valor monetario cuando es declarado patrimonio cultural de un país, como es el caso de la Virgen y sus ornamentos. Por lo tanto, es difícil ponerles un precio”.
Hasta la noche de ayer, la fiscal Mónica Limachi, que investiga el caso, no pudo conocer el catálogo de las piezas del Ministerio de Culturas para comparar con la lista de los objetos robados que posee la Policía.






