Considerado el único ecosistema exclusivamente brasileño, la “caatinga” o vegetación blanca enfrenta una explotación indiscriminada de recursos que amenaza a especies como el armadillo tatú bola, la mascota del Mundial Brasil-2014.
Ubicado en el noreste de Brasil, el ecosistema abarca diez de los 27 estados brasileños y representa casi el 7% de todo el territorio. En total son casi 850.000 kilómetros cuadrados, un área más extensa que los territorios unidos de Francia, Reino Unido y Suiza. El paisaje es semidesértico, con plantas espinosas e intensos períodos de sequía y baja humedad.
La “caatinga” alberga a 932 tipos de plantas, 178 de mamíferos, 591 de aves, 177 de reptiles, 79 de anfibios y 241 de peces. Entre las especies más llamativas y amenazadas al mismo tiempo está el armadillo tatu bola, la mascota de la Copa del Mundo 2014. Ante la advertencia de peligro, el animal se recoge en sí mismo casi como si fuera un balón de fútbol.
La “caatinga” intenta sobrevivir al uso indiscriminado de la tierra para la agricultura, la quema de leña nativa en las casas y la tala de árboles. Amenazas todas vinculadas con la expansión de la frontera agrícola de Brasil, uno de los mayores productores mundiales de alimentos, según expertos.
Se estima que el 46% del ecosistema ya fue deforestado, de acuerdo con cifras del Gobierno brasileño. Unas 27 millones de personas habitan la región y la mayor parte sobrevive de la actividad agropecuaria, sobre todo de la cría de cabras y cultivos de frijol y maíz.






