La Agencia Espacial Europea (ESA) declaró finalizada la misión del satélite Goce, que desde marzo de 2009 estuvo cartografiando la gravedad terrestre, una información valiosa para el conocimiento de la circulación oceánica y la evolución del nivel del mar.
Los científicos utilizaron, por ejemplo, los datos para obtener el primer mapa mundial en alta resolución de la frontera entre la corteza terrestre y el manto.
Goce se convirtió también en el primer sismógrafo en órbita, ya que detectó ondas sonoras generadas por el temblor que provocó el mortífero tsunami de Japón, el 11 de marzo de 2011.






