Un Tribunal de California confirmó ayer la condena del médico de Michael Jackson por “homicidio involuntario”, afirmando que el comportamiento del médico había “demostrado su culpabilidad”.
Conrad Murray, condenado en noviembre de 2011 a cuatro años de cárcel —liberado en octubre tras una reducción de su pena por buena conducta— apeló, diciendo que la evidencia de su culpabilidad era insuficiente y que el jurado debía estar aislado durante el juicio.
De forma unánime, los jueces confirmaron la pena. Las “declaraciones falsas” de Murray y sus “esfuerzos para limpiar” la habitación antes de la llegada de la Policía “son evidencia de culpabilidad”. Jackson murió el 2009, por una sobredosis de propofol.






