— ¿Qué significa para usted que su filme se vea en Bolivia, un mercado pequeño, pero con visiones parecidas con México?
— Me da igual dónde se estrene porque se hace para otros seres humanos, sin que importe la nacionalidad o la cultura. Creo en el contacto a primer nivel con un tailandés, un chino o un boliviano. Hago cine para compartir con los otros. Cada vez que se puede estrenar la película me da mucho gusto. Personalmente, Bolivia es un país muy cercano a mí porque mi esposa es boliviana.
— En Post Tenebras Lux utiliza la figura del Diablo. En Bolivia no es un ser eminentemente maligno, pues se relaciona con mitos de la mina, por ejemplo, ¿cómo lo usó en la cinta?
— En la película es un sueño, no le doy un sentido cerrado, como los sueños no lo tienen. Yo interpretaría a ese diablo como un tema de conceptualización cultural. Empiezan a hablar del bien y del mal, y (en la película) resulta que el diablo no hace ningún daño: entra a la casa, mira al niño y se mete con los padres a trabajar con su caja de herramientas. Supongo que ese sueño quiere decir que esos temas del bien y del mal y de la conceptualización de la vida es un tema de adultos. La cinta tiene mucho que ver con la pérdida de la inocencia. Solo las plantas, los animales y los niños están en paz en ese filme. No importa a qué cosmovisión pertenezcan los adultos, todos están con cierta angustia. Tiene que ver con el proceso de conceptualización que se empieza a sufrir entre los seis y siete años. Por eso el niño tiene ese sueño a los siete.
— La narrativa que utilizó, alejada del modelo aristotélico, causó polémica en el Festival de Cannes, ¿se trata de no ser condescendiente con el público?
— La narrativa en el cine, en términos generales, es un mal necesario. No creo que el cine sea para contar historias como tal. Creo que el cine, a través de historias usadas como andamiajes, te puede poner en contacto con cosas muy fuertes de la vida que tienen que ver con los sentimientos y emociones. Esta parte discursiva del cine no es lo que más me interesa, sino la parte emotiva. Por otro lado, claro que vivimos en una forma narrativa, cronológica y que los eventos se van dando en ese sentido. Yo no quiero ser, como dijiste, condescendiente con el público y seguirle explicando cuándo estamos en un flashback, un deseo o un futuro imaginario. Siento que la mente humana pasa de un lugar a otro en forma instantánea y rápida; con esta película pude hacer algo similar y dejar que el público pudiera conectarse de la mejor manera y como lo sintiera.
— Sus hijos actúan en la película, ¿por qué?
— Va desde las razones más prácticas: necesitaba niños y para no estar discutiendo con la mamá de otra familia si me dejaban hacer esto o aquello, mejor actuar con mis hijos y punto. Eso es lo más elemental. Por otro lado, está un tema de amor y homenaje a lo que más amo. Yo hago películas de lo que conozco y para mí que mis hijos estén allí es una joya personal. En sentido cinematográfico puro, a nadie le van a hacer mejor caso que a su papá y van a ser los mejores vehículos para transmitir las emociones y sentimientos que quiero evocar.
— Post Tenebras Lux se estrena el jueves, ¿qué hallará el público boliviano en su filme?
— Es una película donde van a ver la visión de alguien, real y honesta, sobre lo que siente y vive en el México de hoy. Como dices, no es algo muy lejano a Bolivia en algunos sentidos. Y seguramente se divertirán porque también hay mucho humor y una mirada de doble sentido de todas las cosas.
(La entrevista completa se puede leer en www.larazon.com)
Director premiado y polémico
Perfil
Carlos Reygadas nació en Ciudad de México en 1971. Dirigió las películas Japón, Batalla en el Cielo, Luz silenciosa y Post Tenebras Lux.
Premios
Luz silenciosa ganó el Premio del Jurado del Festival de Cannes 2007. Con Post Tenebras Lux logró el reconocimiento al mejor director en la versión 2012.
Estreno
La distribuidora Yaneramai estrenará la cinta el jueves 19 en la Sala 1 de la Cinemateca Boliviana, en tanda y noche. Luego se podrá ver en Santa Cruz.






