Fanática de Iron Maiden, Kirsten Bruce Chickinson Rosenberg —vocalista del grupo tributo Iron Maidens— se encuentra emocionada de realizar algo que sus ídolos todavía no han hecho: tocar los temas de la legendaria agrupación inglesa en Bolivia.
“Es todo un honor. Esperamos que la gente se vuelva loca, que sacudan la cabeza y se emocionen como fans de Iron Maiden”, manifestó a La Razón. Junto con la baterista Linda Nikki McBurrain McDonald, la bajista Wanda Steph Harris Ortiz y las guitarristas Courtney Adriana Smith Cox y Nikki Davina Murray Stringfield, Rosenberg actuará mañana a las 21.00 en el estacionamiento de la Cinemateca Boliviana (Óscar Soria 100).
Las entradas están a Bs 300 en platino, Bs 200 en VIP y Bs 100 en general. Se venden en Rockmanía (Galería V Centenario, 6 de Agosto), Spazio (16 de Calacoto 10398) y La Manzana (JJ Pérez).
La cantante no reveló el repertorio —“no quiero arruinar la sorpresa”— pero aseguró que nadie quedará decepcionado por la selección, ya que “vamos a tener canciones que todos conocen y otras que solo los fans más entusiastas”. Sin embargo, reconoció que “van a faltar composiciones, hay tanto material y tan poco tiempo y espacio en los discos”.
Iron Maidens es uno de los grupos tributos más exitosos. Nació en California en 2001 y tiene tres álbumes publicados y uno en proyecto. Cada miembro adoptó un apodo que feminiza el nombre de los músicos que las inspiran.
Las integrantes son músicas profesionales. “Todas han estado o están en otros proyectos”. Esto, asegura Rosenberg, no es incompatible con el tributo.
La vocalista reconoce que el grupo se topa con sorpresas ante su “irrupción” en un género tradicionalmente visto como masculino, aunque destacó que “cada vez hay más mujeres”. “No he sentido discriminación. Sé que hay quien acude a los conciertos por curiosidad o atraído por el aspecto de algunas integrantes, pero, al final, lo seducimos con la música”.






