Un nuevo traje de buzo permitió a un equipo de arqueólogos sumergirse, desde ayer, en las profundidades del mar Egeo en busca de nuevas reliquias en las entrañas de lo que fue una de las rutas más transitadas en la antigüedad.
El traje permitirá a los buzos bajar hasta 150 metros, el doble que hasta ahora; y permanecer en las profundidades más tiempo de lo habitual, indicó el arqueólogo Theotokis Theodoulou. “Es un instrumento que expande nuestras capacidades”, dijo a la AFP Theodoulou, antes de que su equipo se embarcara en esta expedición que se prolongará un mes.
El grupo se desplazará hasta Antikythera, la isla griega donde hace más de un siglo se halló en un barco “el ordenador más antiguo” del mundo, del siglo II antes de Cristo que servía para registrar los ciclos del sistema solar.
Los investigadores están convencidos de que todavía se pueden hallar otras piezas. “Tenemos indicaciones de que hay otros objetos”, dijo Angeliki Simosi, director del organismo griego de antigüedades submarinas.
“Hay docenas de objetos ahí, ese era un barco que transportaba inmensas riquezas de Asia Menor”, según Dimitris Kourkoumelis, otro arqueólogo miembro del equipo.
Los expertos esperan además confirmar la presencia de un segundo navío, a unos 250 metros donde fue descubierto el primero.
“Podríamos encontrar una o varias estatuas monumentales, que pudieron ser confundidas erróneamente por rocas en 1901”, señaló Brendan Foley, un marine arqueólogo del Woods Hole Oceanographic Institution de Massachusetts.






