Cruces líquidos es la propuesta artística de Juan Castillo (Chile), Francis Naranjo (España), Joaquín Sánchez (Paraguay-Bolivia) y Juan Ramón Barbachano (Argentina) que se abre en el Museo Nacional de Arte (MNA).
“En esta exposición —dice Joaquín Sánchez— de lo que se trata es de entrecruzar obras, conceptos, temas. Es una exploración, un laboratorio de creación, una propuesta totalmente diferente”.
La primera diferencia con proyectos más convencionales es que en esta propuesta colectiva no hay un curador, sino un historiador del arte —Juan Ramón Barbachano— que se incorpora al equipo como un artista más.
Otra característica de Cruces líquidos es su carácter “comunitario”. “Es el resultado —cuenta Sánchez— de un largo proceso de pensar colectivamente, de ver, de hablar. En el entrecruce de las obras nos interesa, en alguna medida, la pérdida de la autoría, es un trabajo comunitario”.
El carácter “líquido” de los entrecruces de las creaciones de los artistas es una elaboración de Barbachano —que se relaciona explícitamente con las ideas sobre la sociedad y la cultura líquidas del sociólogo y ensayista Zygmunt Bauman.
“Ese estado de ‘liquidez’ de la cultura —escribe Barbachano—, no solo pone en cuestión ideales o paradigmas, hasta ahora inamovibles, como identidad y nacionalidad, sino que los ha dinamitado hasta el punto de hacerlos permeables y abrirles el campo inabarcable de la hibridación, de los cruces líquidos”.
La exposición —integrada por una serie de instalaciones— se abrirá el miércoles 5, a las 19.00, en el Patio de Cristal del Museo Nacional de Arte (calle Comercio esquina plaza Murillo).





