Unos 2.600 policías y militares y al menos 1.000 funcionarios ediles serán los encargados de brindar seguridad a la ciudadanía durante la realización del Corso de Corsos de hoy. Este año se pretende evitar incidentes que empañen la entrada carnavalera del valle, que acoge a cientos de visitantes.
“El objetivo es generar un clima de seguridad y sano esparcimiento”, dijo Ubaldo Romero, oficial mayor de Culturas de la Alcaldía de Cercado.
Las autoridades policiales y ediles recordaron que está prohibido el consumo de bebidas alcohólicas a lo largo de la Entrada y en las inmediaciones, así como el juego con agua.
El coronel Wálter Valda, comandante departamental de la Policía, explicó que las unidades policiales controlarán por dentro y fuera del recorrido, y que los efectivos trabajarán en varios turnos. También indicó que “estarán la fuerza anticrimen, antinarcóticos, de lucha contra la violencia, Diprove”, entre otras unidades.
Se utilizará el sistema de vigilancia por cámaras, por lo que a la red existente en la urbe se agregarán 15 cámaras de video. También se levantarán carpas para auxilio médico y habrá ambulancias.
Alejandro Basto, director de Seguridad Ciudadana, explicó que el control se inició ayer a las 17.00, comenzando con la revisión de graderías. Se habilitarán 11 túneles de desfogue.






