Decenas de miles de personas acudieron ayer al Salón del Automóvil de Fráncfort, escaparate de una industria europea que sale de la crisis pero se preocupa por la desaceleración del mercado chino. Las grandes empresas presentarán su últimos modelos.
Unos 230.000 m2 en el parque de exposiciones de la capital financiera alemana serán hasta el 27 de septiembre el templo del automóvil individual, con motivo de la 66ª edición del IAA, que se organiza cada dos años.
Más de 210 primicias mundiales serán presentadas por unos 1.100 expositores de 39 países a la prensa y al público. Resaltan el Renault Mégane 4 y el Opel Astra 5, que se proponen desafiar al campeón de las ventas europeas, el Volkswagen Golf. Audi expondrá una Berlina A4 y BMW su gran Serie 7.






