— ¿Cómo se enteró del Goya para Nadie quiere la noche?
— Estaba en La Paz haciendo un curso con Silvia Rivero. Era el día de cierre, salí un rato a la calle y me llegó un mensaje que decía “Felicidades”: Eran mis papás. Ahí me di cuenta de la diferencia horaria con España y, claro, fue algo muy bonito.
— ¿Cómo se inició en el área de vestuario para cine?
— Regina Calvo y Pilar Groux (bolivianas) fueron convocadas para trabajar con Clara Bilbao (española) y les hacía falta alguien más. Me contrataron por 10 días, pero me llevé muy bien con Clara y Sam Shepard (actor estadounidense). Cuando terminó la película tenía ganas de salir al exterior y Clara me dijo: “si te vienes a España, trabajamos juntas”. Compré mi pasaje y me lancé: salió un pequeño trabajo, luego otro y así me quedé casi cinco años.
— Estudió cine, ¿había pensado en esta especialización?
— No lo había pensado antes claramente, pero cada vez me gusta más y me apasiona más. Me gusta la dirección y la asistencia de dirección; pero el vestuario es un área que disfruto más. Cada vez se me está haciendo más real y yo, feliz.
— ¿Cómo ha sido el trabajo en España estos años?
— Intenso. Llegué a la crisis y no había trabajo para nadie. Pero nos dio un empujón el ganar el primer Goya, por Blackthorn, pues empezaron a llamar más a Clara. Me siento muy bien integrada a la gente con la que trabajo. Y como mi papá es español, tengo los papeles, porque el visado puede ser complicado para los bolivianos.
— ¿Qué hacía en esta cinta?
— Llegué justo para las últimas pruebas en Nergen (Noruega). Fui encargada del set, en cada escena vestía y desvestía a los actores principales, veía qué entraba o no; ponía la nieve o la sangre por continuidad…
— ¿Hubo algún reto especial?
— Muchas cosas que arreglar y hacer: la ropa se va desgastando con el calor y el frío; aprendí a mover las pesadísimas pieles en medio de la nieve y todos mis dedos estaban agujereados. Fue genial aprender de Juliette Binoche (la protagonista), que te pone una exigencia a 100 sin ser mala onda, pues es una verdadera dama. Se fija en todos los detalles y eso hace que todos trabajen a un nivel superior.
— ¿Qué le falta a este trabajo en Bolivia?
— No se lo toman con seriedad, creen que cualquier prima o amiga puede hacerlo; es la quinta rueda del coche. Cuando algo falla recién se preocupan, pero poco a poco está ganando respeto como área.
— ¿Cuáles son los siguientes pasos luego de estos logros?
— No me veo como una persona con logros, soy alguien con ganas de aprender. Agradezco las oportunidades a Regina Calvo y Pilar Groux, y a Clara Bilbao y Alberto Valcárcel, mis compañeros y familia. Pasaré talleres especializados en San Antonio de los Baños (Cuba) Y al final, cada película es distinta: aprendes cosas nuevas.
Perfil
Nombre: Maite Tarilonte
Nació: En La Paz, tiene 31 años
Profesión: Comunicación Social y Dirección de Cine
Activa
Tras culminar sus estudios en la Universidad Católica Boliviana, tuvo una primera experiencia en vestuario a nivel internacional con Sonia Grande por ‘También la lluvia’. Luego formó equipo con Clara Bilbao y ganaron dos Goya.






