Hablar de los estereotipos que cargan las princesas de Disney es asunto manido. Sin embargo, la teatrista Claudia Eid (El Masticadero) retoma estas figuras para replantear las distintas concepciones de mujer, tanto las formuladas desde ella misma hasta las construidas por la sociedad.
En un proceso narrativo que parte de las actrices —cada una habla en escena desde la afinidad que tiene con alguna de las princesas y de sus vivencias personales—, se recurre a la improvisación para cuestionar de ambos lados a cada personaje: ¿Cómo defenderías como Ariel el haber cambiado tus piernas por un imaginario del amor? Las mismas actrices preguntan y responden en una suerte de grupo focal. Estos retazos luego son engarzados por Eid en momentos rituales/performáticos sobre el mundo femenino: su relación con el pelo, con la religión, con el arte…
Entonces, resulta imposible no cuestionar el propio cuerpo, nunca perfecto, a esa idealización del amor de pareja como único salvador y a la femineidad como mera construcción. En esta última reflexión ingresa brillante Bianca, un hombre transformado, con figura y cabellera perfectas; quizá más femenino que las cuatro princesas cuestionadas/cuestionadoras. Total: ¿quién dice qué es ser mujer?






