Una mentira piadosa, el talento de un cineasta debutante y una historia violenta sobre miseria humana hicieron posible hace 20 años que el filme Amores perros de Alejandro González Iñárritu cambiara el rumbo del cine mexicano.
El drama, que entreteje tres historias en medio de un accidente vial y peleas de perros clandestinas en Ciudad de México, llegó ese año al Festival de Cannes, donde se impuso como mejor largometraje en la Semana de la Crítica.
El cine mexicano irrumpió así en el mapa de la cinematografía mundial y desde entonces no ha parado de llevarse los mayores premios de Hollywood y los más reputados festivales.
Una auténtica revolución que disparó la producción nacional, pues cuando González Iñárritu grabó su ópera prima, en México apenas se hacían una docena de filmes al año. Ahora fácilmente se supera el centenar.
«Amores perros le dio una vuelta muy grande al cine latinoamericano y lo reconcilió con el público mexicano», opina el crítico Rafael Aviña. La película permaneció cinco meses en las salas del país, donde fue vista por más de tres millones de espectadores.
Logró 54 premios y una nominación al Oscar como mejor película en lengua extranjera. «La manera en la que están tratados los personajes tiene una visión muy global de esos mismos ambientes de barrios bajos que se podrían ver en España o Estambul», refiere el experto.
(28/10/2020)






