«La casa del Equinoccio estará donde nosotros estemos», dice Limberth Alarcón para arrancar el Festival a Cielo Abierto que la tarde del sábado celebró los 28 años de vida de la considerada «catedral» del rock boliviano.
El Jardín Botánico de Miraflores fue el acogedor escenario al aire libre de un cumpleaños particular tras el incendio del conocido pub de Sopocachi. La Tribu con «covers» del rock noventero abrió a las 14.00 el festejo ante unas 100 personas. Gogo Blues se subió las tablas para ponerle el «riff» y la pasión con Gonzalo Gómez, Pepe Zapata y Diego Murillo, exbajista de Sick y nueva adquisición de la banda que el próximo viernes tocará en el Teatro Municipal de La Paz.

Tras varias demostraciones de batucada a cargo de los chicos y chicas de Bloco Runatiña, llegó la actuación esperada de Wara y sus clásicos Collita e Illimani, intercalados con huayños y rock progresivo de antaño.
Cuando tocó el turno de Ramex y sus temas de Vicentico y Los Fabulosos Cadillacs, una tormenta feroz con rayos y truenos mandó a apagar las velas del «cumple» pasado por sol, granizo y agua. El «Equi» sigue en la pelea, más vivo que nunca.






