En Potosí se vive una situación preocupante con su patrimonio material, con 30 monumentos históricos y 190 casas patrimoniales que se encuentran en un estado crítico, según la nueva administración municipal.
“Situación penosa” es la descripción más utilizada por el académico Daniel Oropeza Alba, secretario de Desarrollo Turístico, Cultural y Patrimonial de la Alcaldía de Potosí, al hablar del estado deplorable en que se encuentran templos, edificios y monumentos de su municipio reconocidos como Patrimonio Cultural y Material de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).
Resquebrajaduras, derrumbamientos, construcciones ilegales, intervenciones defectuosas y falta de fondos para la manutención son los problemas. Oropeza los atribuye a la negligencia, la falta de profesionalización, a intereses económicos, al boom de construcciones clandestinas. “Son los peores enemigos de los edificios patrimoniales”, remarca.
El secretario edil cuenta a La Razón que en Potosí no ha habido ningún control efectivo en el crecimiento demográfico y urbanístico en este último siglo, en desmedro del patrimonio y paisaje cultural de la Villa Imperial.
“Antes se podía ver una ciudad barroca, con una uniforme perspectiva de techo de teja en sus construcciones, ninguna sobrepasaba las dos plantas. Hoy vemos manzanos techados con calamina, edificios de seis pisos que rompen el entorno patrimonial o construcciones clandestinas a lado de templos coloniales”.
Dejar que estos edificios sigan sin solución ni cuidados adecuados puede resultar en la pérdida del título otorgado por la Unesco.
“Mas allá del golpe a la dignidad nacional, sería letal para el turismo”, afirma Oropeza, quien ya gestiona soluciones para recuperar la calidad patrimonial de Potosí apuntando a una reestructuración burocrática y una Cumbre.
MUESTRAS DEL DAÑO
Estos son algunos de los edificios patrimoniales dañados. Sus problemas son una muestra de algo que sucede en otras construcciones en Potosí y que hoy pone en riesgo

Los cárcamos y acueductos son los vestigios del sistema industrial más grande que tuvo América Latina. Hoy son depredados con construcciones y asentamientos humanos.

Dentro de la zona Unesco, casas construidas entre 1600 y 1700 han sido furtivamente demolidas, con clandestinas o arbitrarias autorizaciones de anteriores autoridades.

En pleno centro histórico, la casa del legendario gestor cultural Armando Alba se encuentra casi en ruinas por las lluvias. El descuido puede llevar a un eventual colapso.

La ventana lateral de la emblemática Primera Casa de la Moneda, en poder del Consejo de la Magistratura, muestra destartalamiento y grafitis, entre otros peligros estructurales.







