El proceso del escritor australiano Yang Jun, que lleva detenido más de dos años en China acusado de «espionaje», comenzó el jueves en Pekín en un contexto de aumento de las tensiones entre China y Australia.
Como es costumbre en China en los casos de espionaje, la audiencia se desarrolló a puerta cerrada.
Yang Jun, de 56 años, es uno de los dos australianos detenidos en China acusados de espionaje, en plena degradación de las relaciones entre Canberra y Pekín.
Novelista y bloguero, partidario de la democratización de China, Yang es un antiguo diplomático chino que obtuvo la nacionalidad australiana en 2002.
Conocido por su seudónimo, Yang Hengjun, fue detenido durante un viaje a China en enero de 2019, cuando vivía en Estados Unidos.
«Desde hace mucho tiempo estamos preocupados por este proceso, en particular por la transparencia», declaró el embajador australiano Graham Fletcher, a quien le denegaron el acceso al tribunal.
Respondiendo a una pregunta al respecto, el portavoz de la diplomacia china, Zhao Lijian, consideró que celebrar el juicio a puerta cerrada era «legítimo», ya que en él se mencionaban «secretos de Estado».
La prensa fue mantenida lejos, detrás de barreras de seguridad y de un importante dispositivo policial.
Pekín atribuye a este escritor «actividades criminales que atentan contra la seguridad nacional», según fuentes australianas.
Encarcelado desde hace 26 meses, Yang Jun asegura que su salud se ha deteriorado, pero que sigue «fuerte espiritualmente» en una carta, consultada por la AFP y redactada desde su celda.
«Haré frente al sufrimiento y la tortura con resistencia (…), no tengo miedo», prosigue.
La también australiana Cheng Lei, expresentadora de la televisión pública china en inglés CGTN, está detenida desde agosto pasado por motivos de «seguridad nacional».
Las relaciones diplomáticas entre los dos países se han deteriorado desde que Canberra pidió una investigación independiente sobre los orígenes de la pandemia de coronavirus y prohibió al gigante de las telecomunicaciones Huawei construir la red 5G en Australia.
Canberra revocó, el mes pasado, el acuerdo firmado por el estado australiano de Victoria para unirse a las «Nuevas rutas de la seda», el proyecto faraónico de inversiones en infraestructuras lanzado en 2013 por el presidente Xi Jinping.
Por su parte, China ha adoptado una serie de medidas arancelarias contra una decena de productos australianos, como la cebada, la carne vacuna y el vino.
Pekín reprocha a Canberra los allanamientos de la policía australiana a los domicilios de periodistas chinos basados en Australia, efectuados en el marco de una investigación sobre una presunta campaña de influencia.







