En la víspera de un nuevo aniversario de La Paz, el antropólogo Édgar Arandia recordó que Chuquiago Marka, como se conocía a la ciudad en la colonia, representa a las laderas desde donde se entreteje con el centro y la zona Sur de la ciudad de La Paz. Destacó la importancia de la entrada folklórica del Gran Poder como punto de encuentro entre mestizos, cholos y blancoides.
“Hay fronteras culturas que en la colonia fueron trazadas, por ejemplo, San Pedro era barrio de indios, de españoles; la Churubamba, las laderas, la cuatripartición madrileña… Había un puente que se llamaba Coscochaca que estaba más o menos donde se encuentra la pasarela de la Pérez Velasco, ahí la ciudad se dividía, ahí los españoles y las mujeres españolas se cruzaban y se guiñaban”, apuntó Arandia en el programa Piedra, Papel y Tinta de La Razón.
El antropólogo, y también poeta y pintor, recordó que en Coscochaca comenzaba Chuquiago Marka. “Desde ahí para la ladera este, noreste, hasta tocar la ladera sur y es una especie de textil, un tejido que se va entramando poco a poco. El lado de Chuquiago Marka se va tejiendo con La Paz en la zona Sur”.
Arandia recordó, sin embargo, que en la zona Sur paceña existieron muchos asentamientos indígenas que perduran hasta hoy como Achocalla, donde todavía se mantiene la estructura de parentescos indígenas.
Pero el punto de seducción de la cultura aymara es la entrada folklórica del Gran Poder en devoción al señor Jesús del Gran Poder, según Arandia. Para el antropólogo se trata de una “expresión colectiva importante y fuerte” que hasta el año de 1975 estaba restringida solo hasta la calle Buenos Aires
“Pero en la dictadura de (Hugo) Banzer, como éste no tenía base social, le dijeron sus asesores que esa era su oportunidad y en La Paz la base social más fuerte está en las laderas donde viven cholos, mestizos y los indígenas, entonces, le dijeron que tiene que permitir que bajen (ingresen al centro de la ciudad) y ahí la propaganda era no al comunismo si al señor del Gran Poder”, rememoró.
Según Arandia, La Paz sufre una transformación con el traslado de los poderes Ejecutivo y Legislativo, entre 1898 y 1899, a través de la Guerra Federal, donde destacó el indígena Zarate Willca. “Cuando se traslada la sede política a La Paz y en Sucre se queda el Poder Judicial, La Paz judicial cambia también la piel”.
Resaltó que en el Gran Poder grupos LGTB son visibilizados y que las fiestas religiosas en La Paz siempre tienen implicación con el mundo indígena.
“Donde soy cholo, mestizo y blancoide es en el Gran Poder cuando bailo morenada. Donde coinciden singularidades culturales es en el Gran Poder, la gente de la zona Sur baila en el Gran Poder, porque igual ha sido seducido por la cultura de la danza indígena”, afirmó.







