Otro año que se va, otra Feria Internacional del Libro (FIL) que concluye. En el campo ferial Chuquiago Marka el ingreso fue multitudinario con 75.753 admisiones a la Feria, para visitar sus espacios de exposición y diferentes actividades presenciales.
Con la bioseguridad como norma en todo el Chuquiago Marka, debido a la vigente pandemia por COVID-19, el evento literario más grande del país recibió a sus visitas con controles de temperatura, alcohol en gel y la exigencia de usar un barbijo quirúrgico si solo traían uno de tela.
Según resaltó Ernesto Martínez, presidente del Directorio de la Cámara Departamental del Libro La Paz (CDLLP), este fue el primer año que la Cámara puede tener un número real de visitantes gracias al sistema de control que fue aplicado por la empresa Superticket. Más de 75.000, incluyendo 4.000 que ingresaron portando su certificado de vacunación el lunes 20 de septiembre.
Este ingreso multitudinario a la FIL ya era notorio durante la actividad, cuando algunos días la cola en las afueras del campo ferial se extendía, llena de gente deseosa de pasear entre los libros.
“Lo positivo ha sido la respuesta del público, pensé que iba a ser menor por temores al virus y a los ambientes cerrados”, dijo Willy Camacho, editor en jefe de Editorial 3600. “Lo negativo fueron las ventas que no aumentaron respecto a otras versiones. No nos ha ido mal, pero uno esperaría que luego de un año sin feria hubiese habido un incremento alto”.
Camacho concluyó que el aprendizaje radica en la forma de promocionar las obras. “Debemos darle un ambiente más festivo, que sea más cercano a un evento popular que a uno académico, quitarnos el terno y ponernos el blue jean”, aseveró.
“Evaluaría la feria de manera muy positiva. Más allá de que sea la FIL número 25, es la primera en pandemia y eso es un hito, es empezar de cero. En ese contexto, fue muy exitosa en términos de convocatoria. En ninguna parte del continente, hasta ahora, se animaron a hacer una feria presencial, ni en Chile ni en Argentina. Bolivia lo hizo y es importante marcarlo”, dijo Fernando Barrientos, director y fundador de Editorial El Cuervo.
“Nuestra observación es la misma de siempre, el campo ferial requiere de una inversión para concluirlo, tiene muchas precariedades”, afirmó José Antonio Quiroga, director de Plural Editores.
Más allá de las cien actividades presenciales que tuvo la FIL, el aspecto digital también fue un espacio de innovación, con muchos de los eventos presenciales siendo transmitidos por redes sociales, además de otros que se desarrollaron de manera exclusivamente virtual. A eso se suman más actividades que, también por primera vez, fueron realizados fuera de los predios del campo ferial, más que nada en espacios de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia (FCBCB), invitado de honor de la FIL 2021.
En su conferencia de prensa, Martínez dio a entender que la FIL La Paz en su edición 25 cierra con buenas noticias. “Agradecemos a los auspiciadores, a las editoriales, librerías y a las escritoras que nos proveen de títulos para leer. Nuestra mayor motivación es el fomento a la lectura. El directorio de la Cámara del Libro ya se alista para la siguiente versión”.






