Mientras la entrada del Jisk’a Anata se desarrollaba entre las avenidas Montes y Camacho, un espectáculo aparte se protagonizó en El Prado paceño.
Adolescentes y jóvenes, además de algunos niños, paseaban por la avenida 16 de Julio con latas de espuma artificial en las manos, como parte de la diversión tradicional de carnavales.
Sin embargo, también se vio el juego con globos con agua a pesar de que la Alcaldía prohibió su comercialización y el uso del recurso hídrico en espacios públicos, como parte de una serie de disposiciones luego de la autorización del Carnaval.
Como se recordará, a inicios de mes y después de una evaluación de la situación epidemiológica en el municipio paceño, la Alcaldía suspendió la realización de la Farándula de Pepinos, que estaba prevista para el pasado domingo 27 de febrero.
Previamente, el Corso Infantil se canceló para precautelar la salud de los niños. No obstante, ayer los padres de familia llevaron a menores de edad a la entrada folklórica y permitieron su esparcimiento libremente.
Aunque no se vio a vendedores, el juego con agua fue posible debido a que los participantes portaban globos inflados con el líquido elemento en mochilas.
Disfrazados o con máscaras de personajes de cine, y con ponchillos de nylon, los jóvenes libraron batallas de espuma con cualquier otro transeúnte. El buen clima acompañó la jornada para dar rienda suelta a la entretención carnavalera.
Mesura, cordura y responsabilidad pidió la Alcaldía de La Paz a la población en el Carnaval y con miras al Gran Poder, previsto para el 11 de junio.







