Cómo duele ser pueblo, filme inédito y póstumo de Hugo Roncal se estrenará luego de 38 años de concluir su rodaje. La fecha elegida es el 21 de marzo, Día del Cine Boliviano, y como parte del IX Festival Internacional de Cine de Oruro Diablo de Oro.
Si bien el estreno en el ámbito nacional será el 2 de junio, la presentación previa se debe a que la película fue filmada en esa ciudad y el director del festival de cine, Juan Pablo Ávila, fue uno de los impulsores del rescate del material.
Protagonizada por Alfredo Rivera y Hugo Pozo, la producción comenzó su rodaje en 1982 y fue concluida en 1984. Roncal falleció en 2005, a los 82 años, sin lograr ver su primer largometraje en la gran pantalla.
Hugo Roncal Antezana fue uno de los pioneros del cine nacional. Fue actor de cine y teatro, y posteriormente se dedicó a realizar documentales, principalmente cortometrajes. Cuenta con una treintena de ellos, desarrollados entre 1950 y 1976.
proceso. A lo largo de su carrera recibió varios reconocimientos por su trabajo como documentalista y en 2005 se le otorgó la Medalla de Oro al mérito cultural.
Luego de ejercer la docencia en el Taller de Cine de la UMSA, buscó cumplir con el anhelo de todo cineasta: su primer largometraje.
El filme está basado en los cuentos El tiempo y los sueños, de Gastón Suárez, y Milagro de Nochebuena, de Hugo Roncal, cuyas locaciones son La Paz y Oruro.
La posproducción fue postergándose por la falta de recursos hasta la muerte de su director. “No pudo terminar la película que era como una deuda con el cine boliviano. Él decía que un cineasta sin un largometraje es incompleto”, contó a La Razón Patricia Roncal, una de sus cuatro hijas.
Varios años después —y con las cintas guardadas—, la casualidad hizo que una de las nietas del realizador se interesara en estudiar ese arte. Con su madre, Patricia, llegaron a la ECA (Escuela de Cine y Artes Audiovisuales), donde conocieron a Juan Pablo Ávila, quien al enterarse de la existencia del material, orientó a la familia para que éste saliera a la luz.
El contacto clave para el proceso fue Stefano Lo Russo, quien anteriormente se había encargado de la restauración del clásico del cine silente boliviano Wara Wara.
“Entró al taller de mi padre y se asombró por todo lo que había dejado. Empezó a clasificar el material e hizo una restauración de todo”, informó Patricia.
Luego, la familia Roncal se comunicó con Fernando Vargas, quien llevó seis rollos del filme a Bolonia, Italia, para su digitalización. “En el camino tuvimos dificultades porque había que buscar el financiamiento y apareció el Programa de Intervenciones Urbanas,” cuyos fondos concursables beneficiaron a la producción nacional en cine y audiovisual, en el año 2019.
“Presentamos la película y conseguimos recursos para que la película pueda ser terminada. Hicimos un equipo hermoso y las piezas se colocaron con las personas que deberían ser”, dijo Roncal respecto al aporte de Lo Russo en la restauración de imagen, Vargas en la reconstrucción narrativa y el montaje, Bernarda Villagómez en el sonido, y Javier Parrado en la música, entre otros.
“Para nosotros es una alegría a nivel familiar y también como aporte al cine boliviano, porque al margen de las limitaciones tecnológicas del rodaje de hace tantos años, esta película tiene muchas virtudes. La principal tiene que ver con su valor patrimonial”, agregó.
“Estrenar la película en nuestro festival es un privilegio. Un honor que potencia la programación y estamos honrados por lograr que la familia Roncal la exhiba inicialmente en Oruro”, indicó Juan Pablo Ávila, gestor y organizador del encuentro cinematográfico.
El Festival Internacional de Cine regresará este año con más sedes y una muestra virtual. En su novena versión —que se reactivará después de suspenderse un año por la pandemia—, se realizará del 17 al 23 de marzo.
“Después de Wara Wara, este filme ha tenido un proceso romántico de restauración, de la reconstrucción narrativa. Su estreno es un hito para el cine nacional por todo lo que significa, por la figura del maestro Roncal en el cine y también por la historia de una película que ha estado guardada y olvidada durante 38 años”, comentó Ávila sobre el valor de la producción que será parte de una muestra retrospectiva.







