Un grupo de guatemaltecas víctimas de violencia doméstica encontraron en el teatro una forma de sanación al trauma del que sobrevivieron en su pasado a causa de ese flagelo que afecta a miles de mujeres.
La obra representa la vida de las tres mujeres, que nunca estudiaron para ser actrices pero con el apoyo de la teatroterapia han podido superar sus miedos y reinsertarse poco a poco en la sociedad.
Ataviadas con prendas diarias, como pantalones de mezclilla y zapatos tenis, las tres narran sus martirios ante un pequeño grupo de espectadores.
La idea surgió hace más de una década: que las mujeres contaran su propia historia, sensibilizar a la población sobre la problemática y promover la denuncia.
«Utilizamos el teatro como una potente herramienta para transformación, sanación y sensibilización», dijo a la AFP Lesvia Téllez, de 50 años, coordinadora local de mujeres sobrevivientes de violencia.
Ella misma sufrió «todo tipo de violencia» en sus 18 años de matrimonio, en el que tuvo cuatro hijos.
Téllez explica que el teatro ayuda a superar y reconocer sus temores de forma colectiva y no individual, luego de un proceso de sesiones algunas ya pueden contar su experiencia.







