Conciertos repletos, agendas casi copadas hasta 2023, apertura plena en medios donde antes no tenían cabida, clubes de fans por todo lado, millones de reproducciones en las redes, presentaciones diarias e incluso con festivales de más de 10 horas continuas.
Así es el común denominador de la nueva ola de los grupos más exitosos de la cumbia sureña, conocida también popularmente como la cumbia “chicha”, aunque varios músicos del género discrepan con dicha comparación.
Este subgénero de la cumbia se hizo popular a partir de la creación de una fusión singular del grupo boliviano Los Ronisch en la década de los 90 y su éxito provocó que varios otros adopten el mismo estilo musical ganando popularidad rápidamente en Bolivia y el sur de Perú. Pero, su mercado era encasillado solamente a un sector social.
“Antes había discriminación a este género, lo cual nunca me pareció justo, pero ahora ves a esas personas que discriminaban bailando y coreando sus canciones”, comentó a LA RAZÓN Jesse Graham Soliz Andrade, alias Greico y creador de Chicha Fest.
TABÚES
Daniel Núñez, uno de los cantantes peruanos de la cumbia sureña —que fue parte de reconocidos grupos como Los Genios— agregó que “el peruano al principio también veía medio rarito” a este estilo musical.
No obstante, en la actualidad, al menos en Perú, ya “no hay esos ‘tabúes’, bailan desde la zona (más popular hasta la que tiene) más dinero, ya no les da vergüenza. (Los grupos de este género) llenan locales grandísimos sin estatus (aunque) acá (en Bolivia) se ve un poco todavía” de rechazo, dijo.
En el mismo sentido, Rosario Charito Sirpa, la icónica voz femenina de la radio Chacaltaya, afirmó que a las masivas presentaciones de las agrupaciones de este estilo musical ya “no va solo gente de El Alto, (sino) de la zona Sur (de La Paz) porque, por ejemplo, ¿a quién no le gusta las canciones de Histeria o Sabor Sabor?”, que actualmente son los grupos bolivianos más exitosos del género.
Wilson Morales, líder de Sabor Sabor, en una transmisión por Facebook, ratificó que al inicio el público “no digería mucho” el ritmo. Pues, “había mucha discriminación. Andábamos tocando muchas puertas radiales y televisivas. Algunos medios nos dieron oportunidad, otros (no)”, recordó.
Soliz, Núñez y Sirpa coincidieron en que la “chicha” ahora está de moda, en su mejor momento y “pegando” en todo lado. Pero ¿qué influyó para que este estilo de cumbia retorne con tanta fuerza?
Núñez consideró que la nueva ola fue fruto de la innovación que hicieron las agrupaciones incorporando una fila numerosa de cantantes y bailarines jóvenes al estilo de los famosos boybands (grupo de cantantes masculinos jóvenes).
“Carlos Alarcón (músico peruano) innovó en la cumbia sureña la fila de cuatro o cinco cantantes y bailarines jóvenes. Acá en Bolivia pegan mucho los chicos jóvenes bailando y eso también fueron adoptando otras agrupaciones, porque las ‘niñas’ se ilusionan con un grupo juvenil y son detalles que suman. (Ahora estos grupos) son como los Menudo en sus tiempos (pero en cumbia)”, indicó Núñez.
Soliz citó, como ejemplo, al grupo boliviano Maroyu que, en su criterio, ya “estaba muerto” hasta hace un par de años y que se “realzó” nuevamente incorporando, precisamente, a bailarinas.
BAILARINES
Entonces, “creo que ese es el atractivo de los grupos chicheros (del momento) y pasa lo mismo con Renzo García (el cantante peruano que se hizo conocido por la canción Juguete de nadie de Los Genios y que ahora lidera su propio proyecto con el nombre de Kumbia Fusión) que igual tiene bailarines para ofrecer un show increíble”, destacó el empresario de eventos musicales.
¿Cuánto cuesta bailar con los grupos top de la cumbia “chicha”? Los artistas generalmente no revelan con facilidad las tarifas de sus servicios de manera pública.
Cuando este medio intentó conversar sobre este tema con los directores de dos de los grupos más requeridos, alegaron estar en constantes viajes sin tiempo o que recién agendarían la entrevista en unas semanas.
No obstante, Núñez indicó que estas agrupaciones, al igual que cualquier otro grupo, “tocan por tandas, que pueden ser de una hora, hora y media, dos horas, tres horas o dependiendo del caso”, y que en promedio cobran por tanda “entre los 5.000, 4.000, 6.000 y 7.000 dólares”.
Pero “ese promedio es de los grupos de un nivel medio para arriba. Los que recién empiezan cobran en bolivianos y cifras muy bajas; no todos pueden comprarse su casa y auto en cuestión de meses o un par de años”, afirmó una persona que trabaja en la organización de eventos y quien prefirió mantener el anonimato, según dijo, para preservar su “buena relación” con los artistas.
Otro empresario de eventos corroboró que el promedio estándar de “estos grupos está entre 4.000 y 7.000 dólares”. Pero, sus tarifas varían: “para un concierto te cobran un monto, para una discoteca otro, para un festival otro; además, depende del nivel de presentación. Inclusive influye en sus costos si están sacando nuevas canciones, si logran algún hit, si tienen colaboraciones; entonces, todo influye para que suban su precio”, aclaró.
Quién no lloró por amor o Ya no vives en mí son algunas de las famosas canciones reeditadas al estilo de la cumbia sureña, que en los últimos meses fueron o aún son escuchadas “hasta el cansancio” en plataformas digitales y medios de comunicación tradicional.
De hecho, algunos de los grupos más solicitados de este género llenan grandes escenarios solo interpretando covers o nuevas versiones de reconocidas canciones, lo cual genera críticas entre algunos de sus detractores.
‘COVERS’
Pero, “no es malo hacer covers, son caminos para que la gente te conozca más rápido y que tú luego puedas sacar un álbum con temas inéditos. La mayoría de los artistas, sean de salsa, balada u otro estilo, hemos entrado (a la industria de ese modo)”, defendió Núñez a sus colegas.
Aunque, “en mi caso, con mi nuevo proyecto musical, quiero sacar la cara por Perú y Bolivia, porque también tengo músicos bolivianos, con producción propia, con temas nuevos e inéditos. De hecho ya estoy a dos temas de sacar mi álbum que se llamará Suspiros y tendrá 12 temas propios de la agrupación, que no serán nada de covers”, continuó el artista peruano, que reside en la ciudad de La Paz junto a su familia desde hace al menos cinco años.

Chicha Fest llega a Cochabamba tras su éxito en El Alto
¿Existe la casualidad? Sí, al menos así lo considera Jesse Graham Soliz, creador del Chicha Fest, el festival revelación de 2022 dedicado exclusivamente a la cumbia sureña y que en su primera versión —realizada el 30 de abril en El Alto— congregó a unas 30.000 personas.
“Yo soy muy cumbiero, no voy a negar que me gusta el reguetón y todo eso, pero me encanta la cumbia; y un día, escuchando música con uno de mis tíos, sonó una chicha y me dijo ‘eres un chichero’ y yo le dije que sí, y ahí se me vino a la cabeza: voy a hacer un evento de éstos y me voy a meter a El Alto. Luego mi tío me dijo ‘estás loco, pero hazlo’, y así surgió el Chicha Fest”, contó el empresario a LA RAZÓN.
O sea “todo fue casual, casual. Recuerdo muy bien que ese episodio ocurrió durante un viaje y así surgió la idea. Después ya era solamente cuestión de poner un poquito más de seriedad a la idea y proceder con la ejecución” de la iniciativa que nacía, continuó.
Sin embargo, admitió que su organización no fue fácil porque demandó una logística y una inversión muy grande debido a que tuvo un escenario de gran magnitud, fue al aire libre y duró al menos 11 horas (desde las 14.00 hasta la 01.00) con la presentación continua de nueve grupos en vivo.
“Nunca antes se había visto este tipo de festivales (de solo cumbia sureña) en El Alto, fuimos los pioneros. Como empresa, nunca esperábamos tener el resultado que tuvimos. Yo apuntaba máximo a 8.000 o 10.000 personas, como suelen ser los eventos en La Paz, (…) pero hemos superado los 30.000 (asistentes)”.
De hecho, a las “21.00 de ese día seguía habiendo fila afuera (del recinto). Era increíble cómo la gente moría por entrar, pero para el año próximo vamos a mejorar todos los errores que hemos cometido, más que todo para apresurar el ingreso de la gente, y así puedan disfrutar todos al mismo tiempo” del show, añadió.
Así, el éxito de la primera versión hizo que rápidamente se organice un segundo espectáculo con las mismas características. Esta vez el nuevo evento se realizará en predios de la Feicobol, ciudad de Cochabamba, el próximo 15 de julio.
Soliz confirmó que el grupo estelar del espectáculo musical será Corazón Serrano de Perú, que se presentará junto a Sabor Sabor, Histeria, Maroyu, Dicali, Kumbia Fusión, Veneno y una agrupación sorpresa, que será anunciada horas antes del festival.
“Acomodar de siete a ocho grupos es un poco complicado por el horario y la logística, pero estamos haciendo cálculos para que en la Feicobol puedan entrar entre 15.000 y 20.000 (personas)”, complementó. El precio de las entradas será el mismo que el de la ciudad de El Alto, es decir, Bs 60 para general y Bs 100 para el área VIP.
El organizador del espectáculo musical, además, adelantó que la ciudad de Potosí será la próxima parada del Chicha Fest.
“Ya estamos con el nuevo proyecto. Aunque es un poco complicado, porque tienes que mandar tu avanzada (equipo logístico) para que haga un estudio de mercado y demás cosas, pero ya mucha gente lo está pidiendo en Potosí, así que a la siguiente ciudad a la que nos vamos es allá a brindar este festival de música chicha”, ratificó.
PERFIL
Jesse Graham Soliz Andrade nació en La Paz el 25 de noviembre de 1993 y es conocido en el mundo empresarial de los eventos por su marca Greico SA.
Dio sus primeros pasos en la organización de shows a sus 14 años de edad en el colegio y a sus 20, tras terminar de estudiar gastronomía, emigró a Europa.
Allá “también seguí estudiando e igual me dediqué a hacer eventos para ganar un poco más de experiencia y con lo de la pandemia preferí volver a mi país (para) quedarme”, relató.
Actualmente, a sus 28 años de edad, es dueño de la productora Team On Fire y de un reconocido restaurante. Pero “poco a poco fui creciendo y ahorrando dinero hasta que ya pude meterme a eventos grandes”, puntualizó.

Sabor Sabor e Histeria están en la cima
“Al principio había nervios, pero después (de la presentación) todo fue alegría, saltamos, gritamos (…) y al final hicimos un brindis porque los organizadores trajeron champán. Lloramos un rato ahí (…) y fue un momento muy emotivo, (porque) para mí no ha sido nada fácil llegar hasta estas instancias”. Así recordó el músico boliviano Wilson Morales su presentación del 29 de mayo en el mítico estadio Luna Park de Buenos Aires, en Argentina.
Morales es el líder de Histeria y Sabor Sabor, agrupaciones bolivianas que hicieron su sueño realidad al ingresar al histórico escenario.
Remarcó que no puede dejar de mirar atrás al recordar ese momento, porque solo él sabe de dónde viene y cómo trabajó hasta hacer realidad una ilusión de varios años.
La travesía para alcanzar dicho sueño comenzó aproximadamente en 2010, cuando Morales supo de la importancia del Luna Park, pero —según su versión— “veía muy lejana esa meta” hasta que entre 2018 y 2019 llegaron a Bolivia varios productores de Argentina con el objetivo de llevar a ese país a Sabor Sabor e Histeria.
Sin embargo, la pandemia del COVID-19 estancó esa primera posibilidad y, después de que se reactivaron los eventos musicales, al menos tres productores argentinos retornaron al país.
“Me dijeron que estaban muy interesados para que ambas agrupaciones estén en Buenos Aires y yo les dije que no estaba muy interesado en bailantas (fiesta), pero sí en el Luna Park y si ellos me pueden hacer el contacto. Además, yo propuse hacer la inversión pero que necesitaba allá el nexo para ingresar a ese espacio”, contó el músico en un Facebook Live realizado tras su presentación en Argentina.
EXISTENCIA
Es así que los productores buscaron el espacio en ese estadio, pero al principio sus administradores no tenían ni la menor idea de la existencia de Sabor Sabor e Histeria, por lo que —según Morales— hasta tuvieron que “googlearlos”. Finalmente, el nexo que logró la apertura del mítico escenario fue un productor que organizó los 50 años de Los Kjarkas en el Luna Park.
Ahora las agrupaciones de Morales alistan nuevos espectáculos de gran magnitud para llevar su música a escenarios de Perú, Estados Unidos y otros países porque, indicó el artista, todavía quedan muchos sueños por cumplir.







