No lo decía ni le gustaba decirlo, pero nació en Beni, aunque se consideraba un paceño más y así lo demostró al caracterizar a Pedro Domingo Murillo por 12 años. José Saavedra murió este viernes 29 debido a secuelas del COVID-19 del que no pudo recuperarse.
Tenía 71 años y desde 2009 los paceños se habían acostumbrado a verlo en las actividades de las fiestas julias, pero este año no fue así. A pesar de residir en Santa Cruz desde hace un lustro —por asuntos de salud—, el abogado de profesión y actor regresaba a la sede de gobierno cada julio para cumplir con una amplia agenda de celebraciones por el Grito Libertario del 16 de julio de 1809.
“Ya llega mi mes”, solía decirle a su familia. Julio lo ponía más feliz que de costumbre.
José Antonio Saavedra Toledo nació el 20 de noviembre de 1850. Su primera intervención como Murillo fue en la película Fuego de libertad (2009), a la cual llegó a través de un casting. Fue elegido, pero para el papel de Gregorio Lanza. No obstante, el director Miguel Ángel Huarina, al ver su versatilidad, decidió que los papeles debían intercambiarse.
“Justamente ese año, junto con los otros actores de la película, ingresamos al desfile de teas por primera vez. Por la admiración que le mostró tanta gente y por el excesivo fervor que sentía, decidió quedarse con el personaje”, aseguró Huarina, quien dirigió a Saavedra en la película Mis espíritus de Navidad, en 2015.
“Lo interpretaba no solo en fechas determinadas, sino también en otros actos, al punto de ser invitado a la población de Suri, donde nació Murillo. Allí fue recibido prácticamente como un héroe”, contó sobre una ocasión en la que llegó a caballo y la gente le colocó guirnaldas de frutas y flores.
“Todo fue de un momento a otro. Hoy (ayer) nos vamos a Cochabamba, donde será el entierro, porque allí está el mausoleo de sus padres y él alguna vez manifestó que esa era su voluntad, estar con sus padres”, informó a La Razón su esposa Helena Ramallo.
Por la mañana de este sábado se realizó el velorio en la Funeraria La Capilla y a las 11.00, se trasladó los restos de Saavedra al Cementerio General de Cochabamba.
“Tenía el sueño de ir este año a La Paz y, además, quería que algún sobrino continúe su legado. Esa tea es una luz que ha dejado para la familia”, recordó Ramallo sobre la imposibilidad que su esposo sentía de volver a ponerse en la piel de Murillo. Según explicó, luego de contraer COVID-19 en enero, no volvió a ser él mismo. Se sumó una “enfermedad muy complicada que no llegaron a detectarla, pero todo fue consecuencia de la enfermedad”.
Si bien cada año se realizan concursos y actividades donde se solicitan actores parecidos al protomártir paceño, será muy difícil que algún otro actor se apropie tanto de un personaje como lo hizo Saavedra. Quienes lo conocieron saben que el porte y actitud del personaje lo acompañaron, no solo estaban presentes en los actos protocolares, sino también en su diario vivir.







