San Roque, la fiesta grande de Tarija, estrenó el título de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Ello le impone una serie de responsabilidades para preservar a esa “jerarquía” y con ello, poco a poco salen a la luz “las verdades” sobre su origen.
Daniel Vacaflores, antropólogo y miembro del comité de investigación de la fiesta, va atando cabos sobre la festividad que renació, según sus libros, por la llegada a Tarija del vicario foráneo Saturnino Asurmendi, el 1 de enero de 1882, quien refaccionó el techo caído de la iglesia y la inauguró el primer domingo de septiembre, reiniciando así los tradicionales festejos. “En la segunda mitad del siglo XIX hubo un movimiento de limpieza civilizatoria de fiestas religiosas en Tarija, que era la lucha entre la civilización y la barbarie, que era todo lo que tenía que ver con tradiciones populares indígenas. Pero a San Roque no han podido limpiarla porque justo en esa época se cayó el techo de la iglesia y la fiesta no se la celebraba”.
La “fiesta de barrio pobre” albergó todas las tradiciones de las otras festividades que fueron borradas. San Roque fue precedido por San Bernardo de Abad, al que festejaban el 20 de agosto.
“Para los que no saben, Tarija fue fundada con el nombre de Villa de San Bernardo de la Frontera de Tarija y durante la época colonial la fiesta grande era la de San Bernardo, quien representó a la clase alta después de la limpieza de fiestas tradicionales”, complementó.
Esto dio pie a una “guerra civil” entre las clases alta y baja. La clase alta hizo todo para limpiar y prohibir San Roque, pero la clase baja se unió y articuló de tal forma, que defendió a la fiesta por un lado y, por otro, logró unir a todas las tradiciones populares.

“Esta clase alta resucitó a San Bernardo solo para hacerle frente a San Roque, hicieron un montón de cosas para que la fiesta de ‘la plaza’ sea mejor que la fiestita ‘del pueblo’, pero no pudieron, ganó el pueblo con su iglesia que está sobre la colina norte de Tarija y que representa la torre Eiffel tarijeña. San Roque es el patrono indiscutible de Tarija y de San Bernardo ya nadie se acuerda”, afirmó.
El origen de los chunchos también fue investigado por Vacaflores. El folklorista Víctor Varas Reyes, en su libro Wiñaypacha (1947), le dio el rastro de que los chunchos no solo habitaban Tarija, sino que existían también en Cusco (Perú), cerca del lago Titicaca de La Paz y en Oruro.
“Busqué y me encontré con una tonelada de chunchos, es uno de los puntos de investigación que revolvió las cosas acá. Los chunchos chapacos no están solos en el mundo, sino que habitan en todo lo largo de Los Andes, son identificables por su tipo de conexión, ritualidad e historia”, dijo.
El investigador aseguró que los chunchos tienen raíces andinas prehispánicas, pues es un baile indígena andino adaptado y asumido por la población local. Existen entonces otros chunchos fuera de la ciudad de Tarija no reconocidos, pero de una magnitud y ritualidad de su danza muy importantes, “con un rol histórico como expresión social de una clase oprimida que supo reinventarse”.
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Unos 3.000 chunchos danzarines y centenares de feligreses devotos a San Roque celebraron el inicio de la Gran Fiesta de Tarija, el pasado 16, con la frente en alto y el orgullo de ser Patrimonio Cultural Inmaterial.
La declaratoria fue aprobada el 14 de diciembre de 2021 por el Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, conocida como Unesco.
“La declaratoria se consiguió después de una labor de casi ocho años por parte del Comité de Salvaguardia, liderado por el mismo barrio de San Roque, la propia iglesia de San Roque, además de importantes historiadores, autoridades locales y asociaciones vinculadas a la fiesta”, sostuvo el director municipal de Turismo y Cultura, Rolando Vacaflor.
Para este año, la Alcaldía de Tarija programó 64 actividades entre misas, procesiones, concursos, paseos, carreras y festivales, que se iniciaron con previas el 6 de agosto, y que concluirán con el Encierro de la Fiesta, el 13 de septiembre.
“San Roque es una festividad que expresa la fe del pueblo tarijeño hacia el santo patrono y que es muy rica en cuanto a cultura, es una fiesta profundamente religiosa y nos sentimos orgullosos de su celebración cada año”, expresó en la procesión inaugural el alcalde tarijeño Johnny Torres.
Aparentemente, la festividad en la ciudad dura un mes, días más, días menos, desde el 16 de agosto hasta la segunda semana de septiembre; pero fuera de ella, las celebraciones se multiplican por diferentes comunidades durante casi todo el año, pues solo en dos o tres meses no hay festejo.







