La ciencia perfeccionó la respuesta para calmar a un bebé que llora: sostenerlo y caminar con él durante cinco minutos.
La estrategia, relajante y basada en evidencia, surgió de experimentos realizados en Japón e Italia, que fueron analizados y publicados en la revista Current Biology este martes.
Los autores del artículo dijeron que esperaban que el hallazgo pudiera beneficiar a los padres estresados, sobre todo a los inexpertos.
“He criado a cuatro hijos” dijo en video la autora principal, Kumi Kuroda, del Centro RIKEN para la Ciencia del Cerebro en Japón. “Pero incluso yo no podía prever los resultados clave de este estudio hasta que surgieron los datos estadísticos”, añadió
Previamente, el equipo había estudiado la “respuesta de transporte” en mamíferos que dan a luz crías que no pueden cuidarse a sí mismas, como ratones, perros, monos y humanos.
Cuando estos animales levantan a sus crías y comienzan a caminar, los pequeños se quedan tranquilos y dóciles, y su ritmo cardíaco se torna más lento.
Kuroda y sus colegas querían explorar esto más a fondo en humanos y comparar el efecto con otros comportamientos reconfortantes, como mecerse en un lugar.
Reclutaron a 21 duplas de madres y bebés de 0 a 7 meses de edad y las probaron en cuatro situaciones: cargados mientras se movían, sostenidos por sus madres sentadas, acostados en una cuna inmóvil o acostados en una cuna mecedora.
El llanto disminuyó y la frecuencia cardíaca se desaceleró en 30 segundos cuando se transportó a los bebés. Hubo un efecto similar cuando se mecieron, pero no cuando se mantuvieron inmóviles.
Esto sugiere que, contrariamente a lo que podría suponerse, la carga materna fue insuficiente para calmar a un niño y la respuesta del transporte resultó un factor importante.







