Expertos internacionales en la lucha contra el tabaquismo cuestionaron este lunes la decisión de Uruguay de flexibilizar las normas de empaquetado y etiquetado de cigarrillos. El argumento es combatir los productos de contrabando.
Un decreto del presidente Luis Lacalle Pou habilitó el 2 de septiembre la venta de cigarrillos en cajas blandas, cuando desde 2019 solo se permitían las de cartón. También autorizó a volver a utilizar el logo de la marca en el propio cigarrillo y en el interior de las cajillas.
El gobierno argumentó que los cambios apuntan a luchar contra los productos de contrabando o falsificados.
La nueva normativa se consideró este lunes como un «retroceso» en la lucha contra el tabaquismo por integrantes de las organizaciones Campaign for Tobacco Free Kids (CTFK).
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Esas organizaciones advirtieron que explorarán «todas las acciones legales» posibles para revertir la decisión. Según estudios, el consumo de cigarrillos es responsable del 15% del total de las muertes anuales en Uruguay
El empaquetado «es una forma de marketing» y detalles como «colores brillantes distraen la atención de las advertencias sanitarias», dijo Robert Eckford.
«Estudios concluyen que el empaquetado sencillo funciona», aseguró. Recordó además que Uruguay fue «el primer y único país en América Latina en adoptar el empaquetado simple de cigarrillos».
El comercio ilícito de cigarrillos «se combate con códigos de identificación únicos que pueden ser escaneados (…) No hay una buena razón para cambiar el decreto anterior», indicó en inglés.







