La liberación esta semana de uno de los protagonistas del exitoso pódcast ‘Serial’ reavivó el debate sobre la «obsesión» de los estadounidenses por las series de crímenes reales y su efecto en el sistema penal estadounidense.
Cuando Adnan Syed salió el lunes del juzgado de Baltimore en libertad, 22 años después de haber sido condenado a cadena perpetua por el presunto asesinato de su exnovia, una multitud de simpatizantes le recibió con vítores.
Syed siempre negó su culpabilidad en el asesinato de Hae Min Lee en 1999.
Entre los partidarios estaba Sarah Koenig, la periodista que en 2014 dio a conocer su caso a millones de oyentes con su pódcast ‘Serial’.
Aunque nunca llegó a concluir si Syed era inocente o culpable, su investigación puso de relieve muchas dudas sobre cómo se procesó el caso.
Descargado millones de veces, el pódcast fue «un éxito de la cultura pop», dice Lindsey Sherrill, investigadora de comunicaciones de la Universidad de Alabama del Norte y autora de múltiples artículos sobre el tema.
«La gente ha estado interesada en el crimen real desde que hay seres humanos», dijo a la AFP.
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«Puedes encontrar pruebas de que la gente se interesaba por los crímenes incluso en la Edad Media, cuando iba a ver ejecuciones y juicios públicos».
Pero con ‘Serial’ pasó de ser «algo que se veía como una especie de placer salaz o culposo a algo que está muy aceptado… Así que ahora está de moda».
Asesinatos sin resolver, fallos de la justicia, desapariciones misteriosas… los pódcasts dedicados al crimen verdadero florecieron a raíz de ‘Serial’.
Sherrill contó al menos 5.000 de ellos, aunque dice que varían tanto en naturaleza como en calidad.







