La gastronomía francesa ensaya la abstinencia del alcohol, siguiendo la tendencia en países anglosajones y nórdicos. Una moda que inicialmente se originó tras las fiestas navideñas.
La tendencia se conoce como «nolo», es decir sin alcohol («no alcohol») o poco alcohol («low»).
Por ejemplo, el champagne rosado sin alcohol, servido en una tienda de lencería de lujo en París.
O los cócteles «vírgenes» elaborados expresamente para la presentación de nuevos restaurantes u hoteles.
Inicialmente se asociaba a lo que se conoce en inglés como «dry January» («Enero a secas»), pero las coctelerías primero, y luego los restaurantes de prestigio han ido extendiendo el fenómeno a todo el año.
Hélène Pietrini, directora de la clasificación gastronómica La Liste, asegura que «adora» esos menús sin alcohol, que suponen «una manera de degustar que viene del extranjero».
Y que «cambia completamente el perfil aromático de los platos y multiplica las maneras de expresarse».
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La gastronomía francesa
En la alta gastronomía francesa fueron la chef con más estrellas en el mundo, Anne-Sophie Pic, y su sumillera, la argentina Paz Levinson, las pioneras del «nolo».
«Cuando estaba embarazada, era angustiante ir al restaurante y beber agua durante toda la comida”.
“Quería crear algo excepcional» para todos los clientes, confió Paz Levinson a la AFP.
«Hoy en día todo el mundo está imitándolo», asegura Anne-Sophie Pic.
En su restaurante con tres estrellas Michelin en Valence (sureste), esta cocinera propone una infusión tibia de café de origen brasileño, servido en una gran copa de vino, para acompañar un filete de venado.
(02/01/2023)







