Una tigresa, que escapó de una hacienda y deambulaba desde hacía cuatro por los alrededores de Johannesburgo, en Sudáfrica, atacando a las personas y matando a animales, fue abatida el miércoles.
Se sacrificó a la felina, de ocho años, después de que matara a un perro. Fue el último de una serie de ataques que perpetró desde que se escapara el sábado del recinto privado en el que vivía, según explicó a AFP Gresham Mandy, un representante de la comunidad local.
El animal, llamado Sheba, llevaba días errando por los alrededores de Johannesburgo, la capital económica del país. Había atacado a una persona y a varios animales, según Mandy.
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El hombre atacado, de 39 años, resultó herido en las piernas, pero su vida no corre peligro, informó la prensa local.
Decenas de personas, incluyendo expertos en animales y miembros de la comunidad, siguieron al predador con drones y un helicóptero.
La decisión de acabar con la tigresa llegó después de que matara al perro.
«Mató al perro en una hacienda privada con alojamientos donde residen seis familias», dijo Mandy. «Era demasiado arriesgado», añadió.
Los tigres no son autóctonos de Sudáfrica, pero en estos últimos años cada vez hay más en el país, ya sea como mascotas o en criaderos para fines comerciales.







