Fue otra travesía. Estudio y/o trabajo, la agenda de cada uno era incompatible para poder reunirse. ¿El motivo? Franco, Paolo y Álex son los protagonistas del video ‘La La La’, canción de Nauthty Boy filmada en Bolivia que acaba de cumplir 10 años desde su estreno.
Con más de 1.200 millones de visualizaciones a la fecha, es uno de los videos más vistos —si no, el más— en YouTube que se hayan realizado en el país. La producción dirigida por el inglés Ian Pons Jewell es una analogía al Mago de Oz combinada con una leyenda boliviana.
El video del reconocido productor británico Naughty Boy interpretado por Sam Smith se estrenó el 18 de abril de 2013, y poco después de una semana tenía casi 140.000 reproducciones. La historia, las locaciones, la letra, el ritmo y, principalmente, el actor central fueron la clave del éxito.
“Cuando tus palabras no significan nada, yo digo: la, la, la”, dice la parte central de la letra, en la que Franco Miranda, el protagonista, se cubre los oídos. Ese ademán se convirtió en un sello personal y hasta un icono de la cultura pop en redes sociales.
Recientemente, LA RAZÓN encontró al niño que en ese entonces tenía seis años. Ahora, con 16, es un adolescente vivaz y buen amigo, como lo describen sus compañeros de colegio.

Luego de publicarse una nota sobre la actualidad de Franco, una llamada llegó a la redacción de La Razón. Al otro lado del celular estaba Álex Terán Gorena. “Yo soy el ‘Hombre de cemento’”, decía.
Al lograr ese nuevo contacto —un segundo personaje del video—, fue inevitable traer a la mente a Paolo Vargas, quien dio vida a el Kusillo.
La agenda, personal o profesional, de cada uno dificultaba cada vez más concordar ese reencuentro. A ello, se sumó también una búsqueda sin resultado. No se sabe qué fue del cachorro chow chow que ‘caracterizó’ a otro de los personajes. Y como los perritos son irreemplazables, tuvo que desestimarse su participación.
Pasado el mediodía del 11 de abril, Franco, Paolo y Álex volvieron a verse. La reunión debía ser rápida debido a las urgencias. Franco debe asistir a clases y Paolo, continuar con una filmación.
Álex fue el primero en llegar. “Quiero abrazarlo al Franquito. Debe estar grande”, fue el primer pensamiento que tuvo mientras aguardaba a los demás.
En esa espera, hay tiempo para conversar sobre su vida y lo que hizo en estos 10 años. Incluso, comentar sobre la muerte en 2022 de Raymundo Saire, el legendario ‘Indio Gerónimo’ de los Titanes del Ring, con quien varias personas confundieron a Álex, pensando así, que el “Hombre de cemento” había fallecido.
También puede leer: Diez años después de ‘La La La’, ¿qué fue de la vida de Franco Miranda?
Paolo —con sus rizos al viento— fue el segundo en llegar a la cita; y, finalmente, con su uniforme escolar, Franco. Sonrisas y preguntas para saber cómo están fue el común entre los amigos.
“Me siento orgulloso de ese video, porque nunca pensé que iba a llegar tan lejos”, dijo Álex. Con amplia trayectoria en cine y teatro, recibió varios reconocimientos y recientemente se sumó a una serie de producción peruana.
A Paolo, La La La le dio la “magia” de internacionalizar su nombre. “Me ha impulsado para conocer otros países, otros directores”, aseguró. Ahora trabaja con un director de Nueva Zelanda.
Mientras que, encontrarse con Franco y Álex “es volver a ver a esos personajes mágicos”, afirmó.
“Volver a ver a Álex de mucho tiempo y saber que está bien es una nostalgia, porque era mi acompañante y amigo. A Paolo la última vez que lo vi fue en la película ‘Averno’. No nos encontrábamos los tres hace mucho tiempo”, afirmó Franco.
Aseguran que el video les abrió más las puertas al mundo de la actuación. Y luego de 10 años, e improvisar algún lugar central para coincidir, lo mejor fue esperar y ver qué hacían. El momento lo es todo: una selfie corona el reencuentro de los “viejos conocidos”.
FRANCO, EL NIÑO
Franco Miranda nació el 17 de noviembre de 2006. Luego del famoso video de Naughty Boy tuvo participaciones en cine. Una de ellas, en Averno (2018), película de Marcos Loayza. Allí volvió a verse con Paolo, ya que interpretó a uno de sus hermanos.
Luego, protagonizó el filme La tonada del viento de Yvette Paz Soldán, estrenada en 2019.
Actualmente, Franco cursa el cuarto de secundaria.
Después de esas experiencias hizo una pausa y se concentró en sus estudios. Hasta que lo volvieron a llamar. En 2020 y 2021, fue parte de la radionovela La curvita, con Erika Andia.
“Quiero continuar con la actuación”, asegura, antes de dirigirse a su colegio. Además, Franco está interesado en estudiar Cine, sin descartar otro tipo de elecciones como Ingeniería Petrolera o Aviación. El tiempo lo dirá.
ÁLEX, EL HOMBRE DE CEMENTO
Álex Terán Gorena nació el 12 de septiembre 1954.
Después de La La La siguió trabajando con Ian Pons, inicialmente para el spot de una empresa telefónica. Luego, lo invitó a formar parte del videoclip de la canción Dojo Rising (2013) de Cloud Control, donde personificó a un payaso. Allí, Franco tenía un pequeño papel y pudieron verse brevemente.
Posteriormente, fue uno de los protagonistas del videoclip Hambre, del músico chileno Gepe, que se grabó en un cholet de El Alto.
También actuó en Los hijos del último jardín, de Jorge Sanjinés y Blackthorn de Mateo Gil.
Siempre se dedicó a la música, por lo que actualmente anima fiestas tocando el órgano y otros instrumentos; además canta. Incluso grabó algunas canciones de su autoría. Todo ello lo llevó también a ser profesor de música.
En resumen, el ‘Hombre de cemento’ es también un ‘Hombre orquesta’.
PAOLO, EL KUSILLO
Paolo Vargas nació el 7 de marzo de 1990. Vivió hasta 2011 en Nueva York, Estados Unidos, y luego retornó a Bolivia.
A partir de La La La su carrera tomó impulso en la escena boliviana, ya que después participó en la serie de televisión La entrega (2019) y protagonizó Averno, de Marcos Loayza. Ahora, estudia Cine y planea estar en un largometraje desde la segunda mitad del año.
Actualmente está ‘festivaleando’ con Angelo, un corto del boliviano- neozelandés Alex Plumb.
En La La La le designaron un personaje que era como un policía de tránsito y, por su formación en danza, le pidieron armar coreografías tanto para las bailarinas que acompañaban al Hombre de cemento, como para él.
Había la opción de que el Kusillo no lleve máscara, pero el director decidió que le daba misterio y apoyaba la analogía del Espantapájaros.







