Gladis Cortez, viuda del artista Alfredo Domínguez, recordó, a 44 años de su fallecimiento, la vida de su compañero de vida, su trayectoria artística y sus aportes a la música contemporánea boliviana.
En una entrevista exclusiva en Piedra, Papel y Tinta, de La Razón, Cortez contó que Domínguez nació Tupiza y vivió en aquel municipio potosino hasta sus 24 años. Al trasladarse a la ciudad de La Paz, ya sabía tocar la guitarra de una manera excepcional, pese a que, en aquel entonces no había un conservatorio en su municipio.
“Siempre ha sido autodidacta. (Su maestro fue él mismo), lo mismo en pintura”, destacó.
Señaló que un gran aporte para la formación de Alfredo fue el Teatro Nuevos Horizontes de Tupiza, del cual fue integrante desde sus 13 años. “En esa época, él ya pintaba y ya dibujaba; él tuvo formación artística y hasta política”.
Develó que el director del teatro era Liber Forti, un asesor cultural, anarquista y sindicalista argentino. “Hay ese cúmulo de casualidades. Nuevos Horizontes recibía a personas de todo el mundo, eso ayudó en su formación”.
Su compañera de vida aún recuerda que Alfredo tenía una memoria increíble porque, en cuanto a sus partituras y composiciones, no tenía nada escrito. Contó que cuando hacia las labores del hogar y lavaba la ropa de Domínguez tenía que tener cuidado de los “papelitos” que guardaba en sus bolsillos porque había notas musicales escritas o dibujos.
“Era un esquema de dibujo que había que guardarlas porque eran ideas y las desarrollaba, ya sea en música, dibujo, poesía o letra”, detalló.
Gladis y Alfredo
¿Qué te enamoró de Alfredo Domínguez?, le preguntó la conductora del programa, Claudia Benavente.
“Una extrema sensibilidad a todo y el hecho de que era un observador del mundo. Era una persona que estaba constantemente observando y traduciendo, a través de los que él podía hacer: la pintura, la música el grabado, la poesía; y yo participaba de ese interés”.
Gladis García contó que su primer contacto fue en Tupiza, cuando Alfredo tenía 12 años y ella, 9. Además tenían vínculos familiares que los acercaron cada vez más. “Una vez, mi mamá lo invitó a almorzar y ahí lo escuché tocar por primera vez a Alfredo”.
“Tocó un solo de guitarra a los 13 años”, recordó.
Recuperación
Gladis Cortez comenzó con una incansable recuperación de la obra de Domínguez, entre música, dibujo y pintura. “A Fernando Arduz Ruiz le propuse la transcripción de las partituras. Es un recate de algo que continúa”.
Arduz Ruiz fue un guitarrista, arreglista, director, musicólogo y compositor boliviano. Fue conocido en particular por sus arreglos de música para guitarra y por haber dirigido la Orquesta de Cámara Tarija, posteriormente denominada Orquesta Juvenil Tarija.
La viuda también agradeció la labor del concertista Luis Alfredo Gavilano, quien está trabajando en un disco con 19 canciones de Domínguez.
Gavilano alista su gira nacional para noviembre en homenaje a Alfredo Domínguez, un artista considerado como el mejor guitarrista de música folklórica del siglo XX. Se ha empeñado en dar a conocer y difundir la obra de Domínguez, no solo en Bolivia, sino también en el ámbito internacional.
En la transmisión, Gavilano contó que Fernando Arduz es la base de la recuperación de la obra de Domínguez porque él escuchó y transcribió las partituras del artista. “Alfredo Domínguez no dejó nada escrito”.
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