La Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia (FCBCB), la Casa Museo Inés Córdova-Gil Imaná, la Embajada de México en Bolivia y otras instituciones organizan el evento «Todos Santos y Día de los Muertos» con el objetivo de relacionar las fiestas y analizar sus similitudes.
En Bolivia, la festividad se celebra los días 1, 2 y 3 de noviembre; es un emotivo reencuentro con los difuntos, en la que la memoria y la espiritualidad se entrelazan. Al mediodía del 1, las familias preparan una mesa con comida, frutas, panes, dulces, flores, caña de azúcar, bebidas y vino para recibir a las almas de sus seres queridos.
La despedida de las “almas” es al mediodía del 2.
Mientras que, en México, el Día de Muertos es una tradición celebrada el 1 y 2 de noviembre en la que se honra la memoria de los muertos. Se originó como un sincretismo entre las celebraciones católicas y las diversas costumbres de los indígenas de México.
Los mexicanos, al igual que los bolivianos, preparan una mesa abundante en frutas, pan de muerto, flores, platos de comida y otros insumos para recibir a sus seres queridos que ya no están en el plano terrenal.
De ese modo, dicho evento busca rescatar las tradiciones y rituales de Bolivia y México relacionados con la muerte y el recuerdo de los difuntos.
Se instalará una mesa en la Sala Artistas Emergentes de la Casa Museo para recordar a más de 50 personalidades bolivianas, entre ellas Marina Núñez del Prado, Nilo Soruco, Rosa Ríos, Domitila Barrios de Chungara y Felipe Quispe ‘El Mallku’.
Por su parte, la Embajada de México instalará un altar en honor a dos figuras de las luchas independentistas latinoamericanas: Josefa Ortiz de Domínguez, conocida como la Corregidora de Querétaro, y Juana Azurduy, patriota de Charcas y líder en movimientos de independencia.
En Piedra, Papel y Tinta, de La Razón, el cónsul de México en La Paz, Luis Ancona, afirmó que el Día de Muertos es muy importante para su país debido a que la muerte tiene un peso fuerte en la cultura mexicana, ya que data desde antes de que lleguen los españoles.
Por su parte, el jefe de la Unidad de Gestión Cultural de la Fundación Cultural del BCB, David Aruquipa, afirmó que, en Todos Santos, los bolivianos esperan a sus difuntos para seguir compartiendo, aunque ya no estén de forma presencial.
“Es lindo este puente que hemos tejido con México. Si bien tienen similitudes hay particularidades que valen la pena discutirlos”, dijo.
De ese modo, Aruquipa afirmó que el encuentro va a intentar unir las tradiciones entre Bolivia y México.
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