Luego de cinco décadas, una cinta olvidada y encontrada en un correo se ha transformado en un nuevo disco de Mercedes Sosa, la voz de América Latina. Sony Music editó el material en formato digital, doble vinilo y CD.
Mercedes Sosa, Nueva York, 1974 es el testimonio de histórica actuación en el Teatro Town Hall de Nueva York. El renacimiento de esta grabación encontrada está sostenido por un delicado proceso de restauración y digitalización, posible gracias a la colaboración de la Fundación Mercedes Sosa y los nietos Araceli y Agustín Matus.
El registro venía con fotos y la filmación de aquel recital en el teatro de Manhattan. En el registro audiovisual en blanco y negro, recuperado por Sony Music, aparece Sosa cubierta por un poncho. Caminaba tímidamente hacia el centro del escenario y envuelta por el aura de leyenda que había edificado con discos como ‘Mujeres Argentinas’ y el tributo a Violeta Parra de 1971, donde está su versión de ‘Gracias a la vida’, cuya resonancia había llegado hasta la isla de Manhattan donde la esperaba un público ávido de su canto.
La publicación, que registra una actuación en plena vitalidad de la cantante a sus 38 años de edad, no es un acto menor. El sonido de aquel concierto había dormido en la incertidumbre, amenazado por el deterioro y el olvido. Sin embargo, la tecnología lo devuelve con buena calidad, lista para conmover a nuevas generaciones.
En el video se la ve acompañada por el guitarrista mendocino Santiago Bértiz, la voz de Mercedes Sosa emerge nítida y potente. El eco de su canto permite reconstruir el espíritu de una época.
GIRA
La cantora tucumana llegó a Nueva York precedida por una gira consagratoria por Europa. Era la primera vez que Mercedes Sosa actuaba en la ciudad. Los productores que organizaron el concierto estaban vinculados al Centro Argentino de Información y Difusión Cultural, que funcionaba en La Librería Latin American Books, un reducto bohemio de los latinos en Nueva York, en la calle 248 del East Side.
No había recursos, pero había entusiasmo. La Negra Sosa se había convertido en un símbolo de la canción popular latinoamericana en todo el continente. Mercedes venía de editar el álbum Traigo un pueblo en mi voz (1973) y un buen número de esas canciones de ese disco formaron parte de esta presentación en el Town Hall.
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En el material aparecen algunas versiones como ‘Al Jardín de la república’, ‘Los hermanos’, ‘Si se calla el cantor’, ‘Te recuerdo Amanda’, ‘Gracias a la vida’, ‘Canción con todos’, y ‘Cuando tenga la tierra’ o el poema musicalizado del poeta Cesar Vallejo, que trazan un fresco de época, los convulsionados años setenta en la región.
El lanzamiento de este material estará acompañado por un documental que cuenta el proceso de recuperación de las cintas y este material inédito con los testimonios de Abel Pintos, Victor Heredia, Soledad, Teresa Parodi, Araceli Matus y los organizadores de la visita de Mercedes a Estados Unidos, Pedro Pujó y Jorge Pardo, autor de las fotografías del concierto.
El álbum disponible en todas las plataformas digitales, al igual que el material audiovisual del concierto, ofrece la posibilidad de reencontrarse con la atmósfera de esos años y el mensaje utópico de una de las artistas más grandes de nuestro tiempo.
RELATOS
Entre canción y canción, Mercedes Sosa enuncia relatos de su tierra, ahí en pleno centro de Manhattan, a metros de las luces de Times Square y la ominosa marginalidad de las calles en ese tiempo (aquello que Martin Scorsese retrató en Mean Streets y Taxi Driver). En el registro de su recital en el Teatro Town Hall, su voz no solo canta. Habla con la cercanía de quien comparte una verdad profunda.
No eran solo anécdotas; eran confesiones que revelaban una conexión visceral con su tierra. Un mapa íntimo que se hacía público y resonaba en la memoria colectiva.
La previa de aquel concierto no fue nada fácil. El clima político estaba enrarecido. El gobierno de Nixon había apoyado el golpe de estado en Chile contra el presidente socialista Salvador Allende, y Mercedes Sosa estaba vigilada por los servicios de inteligencia argentinos por su filiación comunista. Hubo un intento de sabotaje en la venta de entradas que no prosperó y en las paredes cercanas al teatro aparecieron pintadas: “fuera bolches”.
En la lejana Nueva York en pleno invierno, invitaba a sentir una calidez que llegaba desde miles de kilómetros de distancia. Su voz lo hacía posible. Mercedes Sosa, Nueva York, 1974 es un registro excepcional de una artista en su esplendor. 50 años después, el eco resuena con claridad y clarividencia.







