El presidente paraguayo Fernando Lugo supervisó ayer el despliegue de unos 3.000 efectivos del Ejército y la Policía desde Concepción, 500 km al norte de la capital, cuyo objetivo es la captura de insurgentes del llamado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).
En cinco departamentos del norte, entre ellos Concepción, rige desde el domingo el estado de excepción por el término de 30 días, a raíz del asesinato de cuatro policías hace una semana adjudicado a ese grupo al que las autoridades relacionan con las FARC de Colombia. «Este estado de excepción no es lo mismo que el estado de sitio que regía durante la dictadura del general Alfredo Stroessner (1954/89)», aclaró el Jefe de Estado en conferencia de prensa en la gobernación de Concepción, epicentro de las operaciones de búsqueda.
Lugo dio seguridades a la población ante la inquietud de eventuales abusos por los contingentes uniformados e instó a conformar comisiones en las gobernaciones e intendencias para monitorear denuncias.
El Mandatario paraguayo se reunió en Concepción con gobernadores, intendentes y representantes de la Iglesia Católica, a quienes aseguró que «todos los derechos humanos serán respetados». La suspensión parcial de las garantías constitucionales en el norte tiene por objetivo capturar y eliminar al EPP, de cuya presencia física sólo se conocen hasta ahora fotos de sospechosos divulgadas por la Policía.






