El ex mandatario argentino Néstor Kirchner asumió la Secretaría General de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), tras el respaldo unánime de los presidentes sudamericanos que asistieron a la reunión extraordinaria del grupo.
Antes del juramento de Kirchner, su esposa, la presidenta argentina Cristina Fernández, había dado la bienvenida a los mandatarios e inaugurado la reunión en el Salón de Convenciones del hotel Sofitel Reserva de Los Cardales, a 70 kilómetros del centro de Buenos Aires. Allí se aprobó por consenso la designación del nuevo conductor del bloque, cargo que se instala por primera vez en la Unasur.
«Yo, Néstor Kirchner, juro ejercer con lealtad el cargo de Secretario General de la Unión de Naciones Suramericanas», dijo.
El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, fue el primer presidente en hablar en la sala. Destacó las cualidades de Kirchner para presidir la Unasur: «Tiene la experiencia, conoce el continente y las dificultades políticas e ideológicas y nuestras diferencias».
BOLIVIA. Evo Morales, a su turno, pidió la unidad de las naciones sudamericanas y calificó a Néstor Kirchner como «el primer presidente de Sudamérica». Es importante, dijo, «la integración al margen de nuestras diferencias, por encima de eso está la integración, la unidad de Sudamérica, ser modelo de una nueva organización». Sobre el Secretario, afirmó que «Kirchner fue muy solidario con Bolivia».
Legisladores de la oposición en Argentina criticaron la designación y pidieron que el actual diputado se dedique sólo a sus labores legislativas como jefe de bancada del partido oficialista.
El presidente de Ecuador y pro témpore de la Unasur, Rafael Correa, cuando tomó juramento a la autoridad le pidió que se dedique «a tiempo completo» en sus labores como cabeza del bloque. «Tomamos la mejor decisión. Es la personas idónea y la más responsable», justificó Correa.
El lunes, los ministros de Relaciones Exteriores de la Unasur consensuaron la designación de Kirchner y dejaron su postura para que los mandatarios respalden su petición.
A este evento no asistieron los presidentes Álvaro Uribe de Colombia, quien está ocupado en la etapa preelectoral en su país, ni Alan García de Perú, de quien se desconoce las razones para la inasistencia.
Además de ser el primer secretario general de la Unasur, que establecerá su sede en Buenos Aires, Kirchner, de 59 años, según la agencia AFP, es diputado federal y titular del gobernante partido peronista, pero también tiene fuerte influencia en el gobierno de su esposa, Cristina Fernández, en momentos que muchos dirigentes oficialistas están empujando su candidatura para las presidenciales del 2011.
Varias encuestas han señalado que Kirchner ha subido en la ponderación de la población y figura a la cabeza de las preferencias para el 2011, favorecido por una oposición dispersa que no ha sabido aprovechar la dura derrota oficialista en las elecciones legislativas del 2009.
El ex jefe de Estado argentino es poco afecto a los vericuetos diplomáticos y varias veces ha confrontado de manera directa con sus homólogos, como ocurrió con el entonces presidente estadounidense George W. Bush en la Cumbre de las Américas de Mar del Plata del 2005. «No nos vengan aquí a ‘patotear’ (mostrarse prepotente)», dijo en esa ocasión Kirchner a Bush, recordó Hugo Chávez, presidente de Venezuela.
UNASUR SOBRE LAS MALVINAS
Otro de los objetivos de la reunión entre los mandatarios sudamericanos fue el apoyo a Argentina sobre la explotación de petróleo en las Malvinas por parte de Inglaterra. «Los jefes de Estado y de Gobierno de Unasur reiteran su firme respaldo a los legítimos derechos de la Argentina en la disputa de soberanía con el Reino Unido de Gran Bretaña», explica el documento resolutivo. Según la agencia EFE, destaca «la permanente actitud constructiva y disposición del Gobierno argentino para alcanzar, por la vía de las negociaciones, una solución pacífica y definitiva a esta anacrónica situación colonial en suelo americano».
Los discursos
José Mujica
«No ponemos condiciones ni las pidieron»
El presidente de Uruguay, José Mujica, reconoció públicamente el coste político que puede suponerle su apoyo a la elección de Néstor Kirchner. «He tomado la decisión de acompañar el consenso y de dar prioridad a la integración de América Latina», le citó El País de Madrid: «No ponemos condiciones ni nadie nos las ha pedido», aclaró. Su voto favorable constituyó una sorpresa, pues se preveía una abstención.
Lula da Silva
«La integración no es algo pequeño»
El presidente de Brasil, Lula da Silva, llamó a sus pares de la Unasur a profundizar la integración regional en su discurso frente al plenario del bloque que deliberó ayer en Campana-Argentina. «Nosotros descubrimos que sólo nuestra organización puede garantizar un nuevo rumbo para América del Sur y América Latina, la integración no es algo pequeño», recogió sus palabras AFP.
Los bolivianos no pudieron saludar a Evo
«Sólo queremos saludar al presidente (Evo Morales Ayma) y entregarle un cariño de toda la colectividad boliviana que vive acá», era la queja y las explicaciones que daban los residentes bolivianos a los equipos de seguridad cuando fueron impedidos de ingresar al hotel Sofitel Reserva de Cardales, centro turístico a 70 kilómetros del centro de Buenos Aires, donde se desarrolló la reunión extraordinaria de mandatarios de la Unión de Naciones Suramericanas.
«Ellos no portan la credencial que habilita el ingreso. Son órdenes y nosotros no podemos hacer nada», declaró un oficial de la Policía argentina a La Razón.
La veintena de ciudadanos bolivianos se reunió en el ingreso del hotel desde las 7.00 y esperó cinco horas para recibir el saludo de Evo Morales.
A las 12.00 se retiraron tristes, agarrando la bandera nacional, la wiphala y los carteles que habían preparado para dar la bienvenida al Mandatario boliviano, quien llegó a Buenos Aires el lunes por la noche e inmediatamente se alojó en el exclusivo hotel Sofitel, de la capital federal.
Los miembros de la colectividad boliviana no fueron los únicos a los que les negaron el acceso. Asambleístas de la provincia de Gualeguaychú, que llegaron a la cita presidencial con pancartas de rechazo a la política de la mandataria argentina Cristina Kirchner, tampoco ingresaron.






