Los técnicos de British Petroleum (BP) pusieron ayer sobre el fondo marino una pesada caja de acero y cemento e iniciaron las operaciones para instalarla sobre el pozo que está vertiendo crudo en el Golfo de México, con la esperanza de recolectar el petróleo.
Según informó el Servicio de Guardacostas, los técnicos han comenzado a utilizar dispositivos a control remoto para ubicar la caja con precisión.
Fuentes de la petrolera indicaron que la caja, de unas 100 toneladas y del tamaño de un edificio de tres pisos, tocó el fangoso suelo marino ayer e iba a tardar unas 12 horas en asentarse completamente. La compañía confía en que la estructura de más de 12 metros de altura será capaz de recoger hasta el 85 por ciento de los alrededor de 800.000 litros de petróleo diarios que contaminan las aguas del Golfo.
«Es una estructura muy grande y necesita colocarse con mucha precisión», explicó horas antes, en una rueda de prensa telefónica, Doug Suttles, director general de operaciones de la BP.






