Guatemala permanece en estado de alerta por la erupción del volcán Pacaya, que ha obligado a desalojar a miles de personas de poblaciones cercanas y ha provocado el cierre del aeropuerto situado a 50 kilómetros del volcán.
Tres personas han muerto, un periodista y dos residentes, y las autoridades no descartan más víctimas porque hay mucha gente que aún permanece desaparecida, informó El País.
El Gobierno de Álvaro Colom declaró el «estado de calamidad pública» en la zona central del país y movilizó a todas la instituciones para atender la emergencia.
La fuerte erupción del volcán Pacaya comenzó hacia las 19.00, hora local, cuando empezó a lanzar pequeñas rocas, arena y cenizas que han cubierto un radio de más de 100 kilómetros.
Tras la erupción, las autoridades ordenaron el cierre del aeropuerto internacional La Aurora, así como la evacuación de al menos cuatro poblaciones ubicadas en las faldas del volcán.
La lluvia de arena, que en la capital ha alcanzado más de 10 centímetros de espesor, ha provocado además numerosos problemas de tráfico.
Según informa el diario Prensa Libre, en su edición electrónica, las víctimas mortales son el periodista Aníbal Archila y dos habitantes de la aldea El Bejucal, que fueron localizados sin vida por los equipos de rescate.
El periodista Aníbal Archila, que trabajaba para Notisiete, resultó alcanzado por rocas incandescentes que lanzó el volcán cuando se encontraba a unos 50 metros del cráter.
El volcán está ubicado en el municipio sureño de Palín, zona en la que hay varios poblados.
En Ecuador otro evento provoca similar éxodo
El volcán Tungurahua, en el centro de Ecuador, registró ayer una de sus mayores erupciones obligando a evacuar varios pueblos.
Además, ocasionó el cierre de operaciones en cuatro aeropuertos, incluido el de la segunda ciudad del país, señalaron las autoridades. Según el más reciente informe del Instituto Geofísico (IG, estatal) de Quito, el macizo produjo una «explosión grande» hacia las 08.47 locales (13.47 GMT) asociada a la acumulación de gases, arrojando material incandescente y ceniza, sin que se reporten víctimas.
El director de la entidad, Hugo Yépez, calificó previamente la situación de «seria y complicada» y detalló que la actividad de este viernes «está entre la segunda y tercera más fuerte de todo el proceso eruptivo».
El mayor pico se registró en agosto del 2006, con saldo de seis muertos y 700 casas e infraestructura dañadas.
Tras el evento de ayer, fueron evacuadas 2.500 personas a siete albergues.






