EEUU entregó a Rusia, en el aeropuerto de Viena, sus 10 agentes detenidos en junio contra cuatro rusos, de los que tres estaban condenados por espiar para los occidentales, en un canje de espías sin precedentes desde el final de la Guerra Fría.
En un desenlace digno de la Guerra Fría, el intercambio se llevó a cabo en la pista del aeropuerto de Viena.
El avión que transportaba a los nueve rusos y una peruana expulsados de EEUU por la noche aterrizó ayer en el aeropuerto moscovita de Domodedovo a las 13.46 GMT, afirmó a la AFP una portavoz aeroportuaria.
Según la prensa británica, el avión con cuatro agentes liberados por Moscú aterrizó en la base Brize Norton de la Royal Air Force, en Oxfordshire, al sur de Inglaterra. El Ministerio de Relaciones Exteriores británico no hizo comentarios y el de Defensa se limitó a decir que «los aviones civiles utilizan bases militares en el marco de acuerdos existentes desde hace tiempo».
«Estados Unidos ha transferido exitosamente diez rusos a la Federación de Rusia y la Federación de Rusia ha liberado a cuatro personas que estaban encarceladas en Rusia», señaló el departamento de Justicia estadounidense en un comunicado. Según testigos en el aeropuerto de Viena, los agentes pasaron de un aparato a otro a bordo de un pequeño autobús de color negro con cristales ahumados.
La escenificación no dejó nada al azar; incluso la forma en que se colocó el avión procedente de Nueva York impedía a fotógrafos y a camarógrafos vislumbrar la puerta del aparato.
El jueves, los 10 agentes detenidos a finales de junio en territorio estadounidense se declararon culpables ante el tribunal federal de Nueva York y la jueza Kimba Wood anunció su «expulsión inmediata» de EEUU. «Aceptan no intentar regresar nunca más», añadió.
El presidente de Rusia, Dimitri Medvedev, firmó el jueves el indulto para los cuatro agentes.
Se trata de Igor Sutiagin, experto en armas estratégicas condenado a 15 años de cárcel por espiar para EEUU; Serguei Skripal, un ex coronel condenado a 13 años por cooperar con los servicios británicos y Alexandre Zaporojski, ex agente del SVR (ruso), que cumplía una pena de 18 años por haber entregado informaciones a la CIA. El cuarto, Guenadi Vasilenko, un ex agente del KGB, condenado a 3 años.
El caso de las mujeres espías
La peruana
Entre los espías figura la peruana Vicky Peláez quien desconocía hasta el nombre de su marido, el ruso Mijaíl Vasenkov, alias Juan Lázaro, un supuesto peruano-uruguayo.
La inglesa
La ciudadana inglesa Anna Chapman, una rusa con doble nacionalidad, ha fascinado a la prensa con sus fotografías íntimas y pormenores de su vida sexual.
Viena, la capital del espionaje
Viena, encrucijada de diversas ideologías en Europa central, puede jactarse de haber albergado a más espías durante la Guerra Fría y hasta la caída del Muro de Berlín que ninguna otra capital del mundo.
Según el historiador Siegfried Beer, del Centro Austríaco para Inteligencia, Propaganda y Estudios sobre la Seguridad, Viena sigue siendo un centro de intercambio de secretos en materia de economía y tecnología, aunque la política ha pasado a un segundo plano.
Según Beer, citado por BBC, «se estima que entre 2.000 y 3.000 agentes e informadores trabajan en Viena», la mayoría ex espías de la Guerra Fría que ofrecen otros servicios.
Viena mantiene una tradición del secreto, pues desde fines del siglo XIX la gente llegaba de todos los rincones del Imperio Austro-Húngaro para hacer confidencias explosivas.






