El físico nuclear iraní Shahram Amiri, «secuestrado» según Teherán por servicios secretos estadounidenses, afirmó que se había refugiado en la oficina de intereses de Irán en Washington, pero EEUU reaccionó diciendo que se encontraba en su territorio por voluntad propia y era «libre de partir».
«Desde el día en que mis declaraciones fueron colgadas en internet, los estadounidenses se dieron cuenta de que eran los perdedores en este caso», declaró ayer por teléfono Amiri a la televisión iraní, en una entrevista difundida en la página web del canal.
También afirmó que durante los últimos 14 meses había estado «bajo una presión psicológica importante y custodiado por hombres armados».
No precisó el lugar de su detención ni cómo llegó hasta la oficina de intereses iraníes en Washington, situados en la Embajada de Pakistán.





