Terry Jones, conocido globalmente y no a su pesar como el pastor que pretendía la quema masiva de copias del Corán el 11-S en Gainesville, Florida, ha reculado. El jefe de la pequeña iglesia cristiana Dove Outreach Center ha retirado su polémica demostración de rechazo al islamismo.
La decisión la tomó poco después de recibir la visita de agentes del FBI, tras las presiones del presidente de EEUU, Barack Obama, y la llamada del secretario de Defensa, Robert Gates. Según la versión de Jones, un acuerdo con los líderes musulmanes para no ubicar una mezquita —el proyecto Córdoba House— junto a la zona cero de Nueva York, punto central de los atentados del 2001, ha permitido poner fin a una protesta que tenía en alerta a medio mundo. Los promotores del proyecto han desmentido el acuerdo.
El Córdoba House, inmueble que ha levantado la ira de ciudadanos neoyorquinos, es un centro parecido al que tiene la comunidad judía en la zona alta de Manhattan. Está previsto que se edifique sobre un antiguo lugar de culto musulmán que ya funcionaba antes de los atentados, y que estaba en mal estado. Pero el nuevo proyecto, valorado en 100 millones de dólares, será un edificio de 13 plantas y, además de la controvertida mezquita, contará con auditorio, piscina y salas.
Según el acuerdo que Jones dice haber alcanzado con la comunidad musulmana, el centro ahora se reubicará en otra parte de Nueva York. El imán de Florida, Muhammad Musri, ha reconocido que hay conversaciones entre el pastor y el imán de Nueva York. Jones ha informado de que viajará mañana a Nueva York para cerrar los flecos del acuerdo que dice haber alcanzado con los musulmanes.
Precisamente ayer, el magnate neoyorquino Donald Trump, opuesto al centro Córdoba House, ha hecho público su interés por comprar el edificio donde se levantaría. Durante las últimas horas, el pastor, de 58 años, había abierto la puerta a cejar en su empeño de quemar de ejemplares del Corán si la Casa Blanca así se lo pedía. El secretario de Defensa, Robert Gates, según ha confirmado el Pentágono, ha llamado durante la tarde a Jones para persuadirle de sus polémicos planes.
El presidente Obama había declarado que las pretensiones de Jones son una auténtica herramienta de reclutamiento para Al Qaeda. «Lo que se puede provocar son graves hechos de violencia en lugares como Pakistán o Afganistán», dijo Obama en una entrevista emitida en el programa Good Morning America de la cadena ABC.
«Se incrementará el número de individuos que están dispuestos a inmolarse en ciudades estadounidenses o europeas». Indirectamente —sin llamada personal desde la Casa Blanca como parece desear el pastor—, Obama había pedido a Jones que reconsidere su decisión.
El mundo se puso en alerta
FBI
Ayer en la tarde dos vehículos del FBI estaba aparcados frente a la iglesia de Jones, mientras los agentes negociaban por él.
Interpol
Interpol lanzó una alerta a 188 países para prevenir atentados ante la posible quema de el Corán.
Musulmanes alertan sobre el extremismo
Autoridades políticas y religiosas del mundo musulmán advirtieron sobre el peligro de un aumento de los ataques extremistas si un pequeño grupo cristiano de EEUU llevaba a cabo su proyecto de quemar el Corán.
Susilo Bambang Yudhoyono, presidente de Indonesia —el país musulmán más populoso del mundo— llamó a su homólogo de EEUU Barack Obama a que tome medidas para que el libro sagrado del islam no sea quemado y evitar así tensiones entre las religiones.
También Ekmeleddin Ihsanoglu, secretario de la Organización de la Conferencia Islámica, que reagrupa a 57 países musulmanes, expresó su «grave preocupación» y se declaró «consternado porque un pastor, que predica la religión, haya optado por entrar en una vía escandalosa de odio, quemando el libro santo de una de las mayores religiones del mundo».
Este acto «podría ser tomado como pretexto por extremistas para cometer más asesinatos», advirtió el primer ministro iraquí Nuri al Maliki. En Irán, el canciller Manuchehr Mottaki «condenó el proyecto detestable».






