Tropas de 17 países, entre ellos España, EEUU y Francia que en el pasado invadieron a México, participaron en el desfile militar que cerró el festejo del Bicentenario de la independencia del país norteamericano, que incluyó una revista aérea y saltos de paracaídas.
La parada comenzó con el vuelo de aviones supersónicos F-5, que lanzaron chorros de colores para formar la bandera mexicana, mientras el presidente Felipe Calderón pasaba revista a las tropas en la Plaza del Zócalo.
La presencia de 600 militares extranjeros causó sorpresa a miles de mexicanos que se apostaron a lo largo del recorrido de ocho kilómetros y que por primera vez veían ondear en un desfile patrio banderas de otras naciones y uniformes variados.
El Congreso debió expedir apresuradamente la semana pasada la autorización para el ingreso de estos militares con armas. Es la segunda ocasión en que se confiere un permiso de este tipo en México desde 1910.
El desfile fue abierto por paracaidistas que cayeron sobre la Plaza del Zócalo, frente a la tribuna presidencial. Mostraron la historia de los ejércitos que ha tenido México incluyendo campesinos que hicieron la revolución de 1910 y las «Adelitas», contingentes femeninos.






