Latinoamérica denunció que la foto de 1945, cuando se fundaron las Naciones Unidas, ya no sirve porque el mundo ha cambiado y hay otras realidades regionales.
La defensa del multilateralismo y el reproche a las grandes potencias por su reticencia a compartir poder con naciones emergentes fue un mensaje común en las intervenciones de los latinoamericanos durante la Asamblea General de la ONU, donde participan líderes de 192 países.
El canciller brasileño, Celso Amorim, destacó que las grandes potencias aún son reticentes a compartir el poder «cuando se trata de guerra y paz» y abogó por acelerar el proceso de reformas porque «el mundo ha cambiado».
«No podemos seguir trabajando con métodos poco transparentes que permiten a los miembros permanentes del Consejo de Seguridad (EEUU, Rusia, Reino Unido, Francia y China) discutir a puertas cerradas temas que conciernen a todos y manejándolos como quieren», subrayó Amorim.
«Estas instituciones ya no nos representan. El mundo de 1945 no es el mismo del 2010», dijo a EFE el canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño. Opinó que la capacidad de veto de algunos países es inadmisible en estos tiempos y supone, «una ofensa al multilateralismo».
El escepticismo hacia el papel de la ONU se reflejó también en significativas ausencias de presidentes latinoamericanos, entre ellos el de Brasil, Ecuador, Cuba, Nicaragua, México o Venezuela.
Ante el aluvión de críticas hacia la inoperancia de la ONU, el secretario general, Ban Ki-moon, se defendió diciendo que el organismo multilateral es «indispensable» para afrontar los problemas actuales. El mundo espera de la ONU «liderazgo moral y político», subrayó.






