La candidata oficialista a la presidencia de Brasil, Dilma Rousseff, perdió valiosos puntos en los sondeos en la recta final de la campaña, dando impulso a la abatida oposición que intenta impedir su victoria este domingo y forzar una segunda vuelta.
La delfina del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien parecía tener la victoria asegurada el domingo, perdió tres puntos en la intención de voto de los brasileños, llegando a 46%, cerca de la frontera para un segundo turno electoral a fines de octubre, reveló ayer la encuesta Datafolha.
La única candidata que está ganando adeptos a seis días de las elecciones es la del ambientalista Partido Verde, Marina Silva, de 52 años, ex ministra de Medio Ambiente de Lula, quien pasó de 13 a 14% de la intención de voto en una semana, y de 11 a 14% en 15 días. «La onda verde no para de crecer», declaró Silva a periodistas, augurando «una reversión» del panorama electoral.
El opositor socialdemócrata José Serra, de 68 años, ganó un poco la pasada semana, pero ahora se mantuvo en 28%.
Ex ministro de Salud y ex gobernador del industrial Sao Paulo, Serra tiene seis días y un último debate televisado de gran audiencia mañana para intentar entrar en un segundo turno con Rousseff, y su candidato a vicepresidente, Indio da Costa, ya pidió el «esfuerzo» de los militantes para conseguir votos.
Con 46%, Rousseff vencería las elecciones el domingo, ya que se transformaría en 51% de los votos considerados válidos (descontados blancos y nulos).






