La comunidad de Tlahuitoltepec, en el estado de Oaxaca, se halla en medio del escándalo, debido a que un alud que cubrió cuatro casas y dejó 11 personas desaparecidas fue presentado en principio como una tragedia con hasta un millar de víctimas.
Cientos de soldados, brigadas de rescate, helicópteros, excavadoras, funcionarios del gobierno de Oaxaca y del Ejecutivo federal y periodistas se desplazaron apresuradamente el martes a esta comunidad de 8.900 personas, de la etnia mixe, porque se creía que estaba sepultada bajo la tierra.
El martes por la mañana el gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz, con tono compungido, anunció que un alud de tierra había enterrado unas 300 viviendas y que podía haber muerto hasta un millar de personas.
El presidente de la Cruz Roja, Daniel Goñi, dijo a EFE, cuando apenas se difundió la noticia, que la tarea de calcular el número de víctimas era «casi como determinar la erupción de un volcán». Mientras la noticia se extendía, mandatarios extranjeros ofrecieron su ayuda a México.
El martes por la noche, un grupo de soldados logró pasar los cerca de 30 derrumbes que había en la ruta que conecta la comunidad afectada con la turística Mitla, seguidos de periodistas en camionetas todo terreno.
El aspecto del camino hacía prever lo peor, pero cuando los grupos de salvamento arribaron a la población se encontraron con que el cerro había cubierto cuatro casas y no 300, y que en vez de mil desaparecidos había unos 11.
En Colombia descartan hallar sobrevivientes
Las autoridades descartaron este miércoles la existencia de sobrevivientes de un grupo de entre 20 y 30 personas que quedó sepultado el lunes por un derrumbe en una carretera de Colombia, pero proseguía la búsqueda de los cuerpos en medio de alto riesgo por un nuevo alud.
«Ya no hay ninguna esperanza, son toneladas de piedra sobre esta gente», dijo a la AFP Jorge Humberto Moreno, portavoz de la gobernación de Antioquia, donde ocurrió el derrumbe.
«Han pasado muchas horas. Ya no hay posibilidades de encontrar a nadie vivo», insistió. Las autoridades manejan una cifra preliminar de entre 20 y 30 víctimas, basada en testimonios.






