El Fondo Monetario Internacional (FMI) inicia hoy su asamblea anual conjunta con el Banco Mundial con una guerra de poder en su Consejo Ejecutivo, donde los países emergentes exigen un peso mayor que refleje su creciente protagonismo.
Para que esa demanda se materialice, los países más influyentes tendrán que ceder parte de su poder. La resistencia quedó de manifiesto cuando el Consejo Ejecutivo analizó un documento elaborado por funcionarios del Fondo con distintos escenarios para el reequilibrio de fuerzas. El mismo propone, entre otras cosas, que España pase del puesto 15 al 12 por poder de voto en la junta directiva, lo que fue recibido con caras largas por la mayoría de países avanzados, y se da por hecho que no se aprobará.






